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Tiempos de arroz y sal es una novela ucrónica escrita por el autor de ciencia ficción Kim Stanley Robinson y publicada en 2002. La novela explora cómo la historia mundial habría cambiado de morir casi la totalidad de la población de Europa en vez de sólo un tercio, durante la Peste Negra. Esta althis será un reflejo en español de este trabajo.

Punto de divergencia

Durante la cuarta década del siglo decimocuarto después del nacimiento de Cristo, la Peste Negra asoló Europa. Llegada desde Asia a través del comercio y la guerra, la Peste rápidamente se expandió por todo el continente, acabando con al menos 50 millones de personas. Sobreviviendo esta primera oleada unos 30 millones de europeos más, una segunda pandemia de ántrax en combinación con una variación de peste neumónica acabó con casi todos los sobrevivientes hacia 1380. Con aldeas y ciudades deshabitadas, y ningún gobierno en pie, al rededor de un millón de europeos sobreviven aislados los unos de los otros, incapaces de reconstruir la civilización que conocían, quedando a merced del caos, del exilio, o de la esclavitud, en cuanto los imperios musulmanes se enteran del suceso y recolonizan el continente, que será renombrado como Firanja.

Primeros siglos (1380 d.C./780 d.H.-1550 d.C./960 d.H.)

Pocas fuentes internas se conocen del evento. El reducido flujo de refugiados de Europa no aportó gran información a los primeros historiadores, debido a la velocidad con que cayeron las sociedades feudales del continente, a su analfabetismo y, sobre todo, al pánico.

Sin embargo, las primeras noticias del mundo exterior provinieron de cuatro fuentes principales: el ejército de Tamerlán, que abortaba una campaña de conquista en el este de Europa debido a la peste antes de morir en extrañas circunstancias en 1381 d.C.; de los turcos otomanos, cuyos territorios en Bulgaria fueron despoblados junto con Constantinopla por la peste; de los benimerínes bereberes, que dieron cuenta del detenimiento repentino del comercio con Al-Ándalus, y tras exploraciones organizadas por comerciantes y militares, que el territorio estaba, ciertamente, vacío de gente; y de los mamelucos, cuyas embarcaciones piratas y comerciales encontraron los puertos griegos, italianos y franceses del Mediterráneo completamente abandonados. El descubrimiento del continente vacío hizo pensar a los musulmanes que alguna clase de castigo divino había caído sobre los cristianos. Sin embargo, corrientes de pensadores de Marruecos y el Imperio otomano hicieron ver que también los musulmanes de los Balcanes e Iberia habían muerto debido a la peste. Temiendo que ésta continuara "vagando" por Europa, y con cientos de refugiados cristianos posiblemente portadores de la infección saliendo cada año de la misma hacia Armenia y Etiopía (muchos de los cuales fueron, no obstante, esclavizados), los estados musulmanes del Mediterráneo decidieron no aventurarse a explorar más allá de las costas del continente.

Sólo hasta 1450 d.C. o el 860 d.H., los primeros grupos de colonizadores decidieron internarse en la península ibérica y los Balcanes, estableciéndose al rededor o dentro de las mismas ruinas de las ciudades. Toledo y Constantinopla fueron las primeras capitales en ser rehabitadas por los marroquíes y los otomanos, respectivamente. El nuevo emirato de Al-Ándalus se independizó en 1492 d.C./897 d.H. de un Marruecos inestabilizado debido a las pugnas entre los Wattásidas y los Benimerínes por el control del país. Sin embargo, la mayor parte del territorio se encontraba aún despoblado y la reducida población se concentraba en Granada y la costa sur de la península, dependiendo en gran medida de los recursos provenientes de África. En 1520 d.C./926 d.H., una caravana de marginados llamados Iusávidas (proveniente de la palabra árabe para "ladrón" porque se componía precisamente de ladrones y usureros expulsados de Al-Ándalus) se establecieron en Barcelona y fundaron el emirato de Cataluña. Tumambay II, último sultán mameluco de Egipto, huyó a Italia tras la batalla de Ridaniya y fundó el sultanato de Rumiyah, con su capital en la antigua ciudad de Roma.

Sin embargo y a pesar de la recuperación progresiva de la población en las tres penínsulas del sur de Europa (que desde entonces comenzó a conocerse simplemente como Firanja), ninguna caravana o grupo de colonizadores se había atrevido aún a cruzar tanto los Pirineos como los Alpes y aún los Cárpatos. Sólo pequeños grupos de cristianos (llamados armenios por los musulmanes ya que solían provenir de Armenia en un intento por recuperar Europa), judíos y gitanos nómadas se habían establecido en las ruinas de las antiguas ciudades francas. Fue hasta 1560 d.C./970 d.H. que la caravana comandada por el sultán Mawji Darya y su esposa Katima se aventuró a establecerse en Bayona, renombrándola como Baraka, para escapar de la influencia andaluza sobre la visión de la sultana acerca del Islam. La comunidad, indefensa, no duró mucho tiempo antes de ser atacada por los andaluces en 987 d.H., viéndose obligada a trasladarse más al norte, hacia el puerto de Saint-Nazaire (renombrado como Nsara), que ésta vez la sultana logró defender, sentando las bases para lo que sería después el sultanato de Francia.

Renacimiento e Ilustración (960 d.H. - 1333 d.H.)

Era de la Exploración y del Gran Progreso Islámico (1000-1050)

Artículo principal: Descubrimiento de Yingzú
Artículo principal: Guerra de Corea
Artículo principal: Guerra Genzi

En 1009, el resultado de la Guerra Renchen de Corea dejó insatisfecho al emperador Wanli de China, y aunque las arcas del Estado aún no se recuperaban y los generales estaban convencidos del suicidio logístico que suponía una operación como tal, el emperador decidió invadir Japón para acabar de una vez por todas con las continuas incursiones de los piratas nipones que amenazaban las costas chinas y la creciente influencia del país en Asia aún a pesar de su aislamiento por orden del Shogun Ieyasu. Por ello, y aprovechando la apertura al comercio chino del daimyo Omura de Nagasaki, la Flota Imperial fue enviada ese año al mando del almirante Kheim de Anam, un otrora pirata, a tomar control del puerto para iniciar la "Conquista Lenta de Japón". Sin embargo, las 26 naves de la Flota fueron arrastradas por la corriente del Kurosiwo y se perdieron en el Dahai, el gran océano al oriente del mundo.

Meses después de haber partido, y con apenas provisiones y agua, la Flota alcanzó tierra firme. Allí los chinos tuvieron contacto pacífico con una raza de nativos, los miwok, en lo que hoy es la costa oeste de Yingzú, y tras el encuentro siguieron navegando hacia el sur a lo largo de la costa, cruzándose con los chichimecas, los mexicas y finalmente los incas, con quienes tuvieron un encuentro violento en la batalla de Cuzco. Finalmente, tras 20 meses de haber partido, las tres naves que quedaron de la expedición entraron de nuevo en el puerto de Nankín, habiendo descubierto, sin saberlo, un continente nuevo. Las siguientes expediciones y el triunfo de la invasión china sobre Japón no se harían esperar, y finalmente, en 1053, China iniciaría la conquista del Imperio Inca, y en 1132, capturaría Kioto.

Mientras tanto, en el mundo islámico se sucedían una serie de eventos que condujeron al florecimiento de las artes y la ciencia. Mientras los nuevos reinos de taifas en el centro de Firanja se consolidaban a través de la guerra y el comercio, en el Kanato de Bujará, Khalid Ali Abu al-Samarqandi y el tibetano Iwang sentaron las bases del método científico a través de sus investigaciones físicas, químicas y matemática, dando paso así al inicio de la Revolución industrial. No obstante, la Plaga de 1055 marcó el final del control del Kanato sobre el centro de Asia y de la Era del Gran Progreso Islámico.

Ilustración de Travancore

Entre los conflictos de las naciones de Dar-al-Islam y China, nacieron en Yingzú y la India tres nuevos estados capaces de hacer frente a las potencias de la época: el Imperio de Travancore, la Liga Hodenosauní y la República Inca, tras su independencia de China. El Imperio Travancorí, liderado por su Kerala Svati Rama y gozando de un adelantamiento tecnológico nunca antes visto gracias a la invención de la máquina de vapor y de novedosas y mortíferas armas de guerra, logró hacerse un lugar importante en la escena mundial tras las guerras travancoríes en Oriente Medio y finalmente la guerra con el Imperio Otomano en 1243 en la que la decadente ciudad de Constantinopla del sultán Selim III cayó en menos de un día ante los acorazados de vapor y los globos aerostáticos de Travancore prácticamente sin resistencia alguna.

El Kerala Svati Rama, fundador de las Ligas travancoríes que unieron a la India contra sus opresores musulmanes y chinos, y que incluso albergó a la nación zulu contra los conquistadores de Firanja, desarrolló un sistema de alianzas con los estados derrotados en la búsqueda de la paz y la igualdad del mundo en base a la filosofía budista de las relaciones humanas y de la búsqueda de la verdad. El poder militar auspiciado por el adelanto tecnológico permitió un rápido crecimiento económico y prosperidad social tanto dentro como fuera de la Liga, lo que al final auguró un lugar al Imperio como naciente potencia mundial. La Liga Hodenosauní (traducido como "pueblo de la casa grande"), de hecho precedente político de su compañera india, nació hacia el 950 como una confederación de cinco naciones tribales yingzuanas establecidas en los márgenes del océano atlántico que se vieron obligadas a retirarse al centro del continente con la llegada de los conquistadores firanjis y, apoyados por los exiliados japoneses, formaron una poderosa liga de naciones a la que se unieron pacíficamente la mayoría de las naciones tribales de Yingzú, con la notable excepción del Imperio mexica y los comanches. Aliadas pues, ambas ligas hicieron frente a los beligerantes estados musulmanes y a la expansiva China en un intento por equilibrar fuerzas en el mundo.

Sin embargo, el sueño del Kerala se vendría abajo cuando en 1258 éste fue asesinado por extremistas musulmanes.

Zhōngguó de hépíng (Paz de China)

Tras la conquista de Japón, y sobre todo después del ascenso de la dinastía Qing en 1054, en China se vivió la época conocida como el Siglo Glorioso, marcado por una prosperidad económica, política y social sin precedentes gracias a la estabilidad interna del continente, el control del comercio en todo el este de Asia, la conquista de Inca, Aouzú, Mindanao y Burma y la colonización de Yingzú.

Durante esta época, caracterizada por el auge de la Revolución industrial iniciada en Samarcanda, se dieron las primeras nociones de igualitarismo y feminismo, principalmente con las obras filosóficas y teóricas de Ibrahim Ibn-Hassam y Kang Tongbi, entre otros, dando el primero paso hacia el materialismo histórico en base a la crítica de la generalizada teoría historiográfica del Gran Hombre, del control y flujo de la riqueza, de la opresión de la mujer, la explotación del trabajo y la relación de ambas con el devenir histórico del ser humano. Fue, en resumen, la época de hegemonía china sobre todo el mundo.

Sin embargo, también estuvo caracterizada por las continuas insurrecciones musulmanas como la de los Jahriyas en 1191 y la rebelión de Guangxu en 1313. Finalmente, la insurrección de Xuantong en 1333, que desencadenó la Guerra Larga, marcó el abrupto fin de la Paz de China.

Edad moderna (1333 d.H. - Actualidad)

Guerra Larga (1333-1401)

The Years of Rice and Salt (Pre-War Map)

El mundo hacia 1333 AH, antes de la Guerra Larga. En verde, la coalición de estados musulmanes de Dar al-Islam, en rojo, la Liga Hodenosauní, en amarillo, China y en naranja, la Liga Travancorí.

Empujados por los atropellos y masacres de musulmanes en China, los estados del centro de Asia declararon la guerra al gigante asiático en 1333, desencadenando la llamada Guerra Larga cuando el resto de Dar al-Islam se unió en un creciente conflicto civilizacional que acabó abarcando todo el mundo. En primera instancia las Ligas Hodenosauní y Travancorí se mantuvieron al margen de la guerra, pero se vieron finalmente arrastradas cuando los ejércitos islámicos invadieron el norte de la India y el centro de Yingzú en su camino a los territorios chinos.

En esta guerra de más de 60 años, las ametralladoras, el gas venenoso, el alambre de púas y la guerra de trincheras hicieron su aparición manteniendo estático al frente por décadas, y provocando al menos mil millones de muertes. 

Posguerra

The Years of Rice and Salt Map

El mundo hacia 1420. I-. Liga Hodenosauní, II-. República Inca, III-. Unión de Firanja, IV-. Unión del Magreb, V-. Reino del Sahel VI-. Zanj VII-. Íngoli VIII-. Botsuana IX-. Eskandistán X-. Irán XI-. Arabia XII-. Gran Japón XIII-. República de China XIV-. Liga india XV-. Liga de Burma XVI-. Mindanao XVII-. Aozú XVIII-. Maorí.

Al final de la guerra, la alianza de Dar al-Islam fue prácticamente destruída. En la Conferencia de Shangai de 1401, severas sanciones fueron impuestas por los vencedores, y se estableció la Alianza de Todos los Pueblos para garantizar que un conflicto como tal no volviese a ocurrir.