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La historia de Quito es un conjunto de sucesos en el tiempo, en el cual los territorios que hoy conforman el Reino de Quito cambian, entre otras cosas, en su aspecto físico y su forma de gobierno. Desde las primeras civilizaciones que habitaron Los Andes, hasta los más recientes acontecimientos de la nación actual, la historia de Quito abarca un lapso de aproximadamente 3.500 años, en los que destacan los últimos siete siglos.

Tenemos entonces, que la historia quiteña puede dividirse en ocho periodos claramente diferenciados:

  • Prehispánico, que abarca desde los primeros asentamientos humanos en el territorio hasta los últimos días del imperio Inca.
  • Hispánico, que incluye la conquista, colonización y administración española.
  • Independencia, que abarca todo el periodo en el que se luchó por la independencia del poder español.
  • Primera República, que incluye el periodo en el que Quito formó parte de la Gran Colombia, así como su primer ensayo republicano como República del Ecuador.
  • Imperial, que se extiende desde la creación del imperio de Quito hasta la primera caída de la Casa de Sucre-Quito con la dictadura de Velasco Ibarra.
  • Contemporáneo, que incluye la dictadura velasquista, la primera restauración y segunda caída de la Casa de Sucre-Quito.
  • Segunda República, que abarca el periodo en el que se ensayó nuevamente el sistema republicano, con la República de Quito.
  • Moderno, que abarca la historia actual del país, desde la segunda restauración Sucre en 1979.

Periodo precolombino

Los primeros registros de asentamientos humanos conocidos en el actual territorio quiteño son de hace aproximadamente 13.500 años. Del Paleoindio quedan vestigios en El Inca, Cultura Las Vegas, Chobsi, Cubilán y pinturas rupestres amazónicas. La época precolombina del país comprende los períodos Paleoindio, Formativo, de Desarrollo Regional y de Integración o Periodo Incaico.

Venus de Valdivia (Ecuador)

Venus, cultura Valdivia (s.XIX AC.).

Durante el periodo formativo se descubrió el uso de la cerámica, siendo la cultura Valdivia una de las candidatas a poseer la alfarería más antigua de las Américas. También en éste periodo se domesticaron un gran número de especies vegetales, probablemente debido a la diversidad biológica y climática de la región; entre ellas, cabe mencionar: piña, papaya, zapallo, maní, tomate, tomate de árbol, naranjilla, ají, cacao, entre otras. La agricultura alcanzó un alto nivel de desarrollo: las zonas secas del país muestran abundantes restos de obras dedicadas a la recolección e infiltración de agua, conocidas como albarradas, que alteran el paisaje; las laderas de montañas en muchas regiones del país tienen restos de andenerías; mientras que en las zonas bajas y húmedas, en las vegas de ríos y orillas de lagos, se encuentran restos de camellones o grandes camas de cultivo con riego por inundación. Éste último sistema es especialmente interesante por su dimensión en las cuencas de los ríos del litoral, como el río Guayas, con miles de hectáreas dedicadas al cultivo en camellones de gran tamaño.

Chamán de la cultura Jama-Coaque (Ecuador)

Chamán, cultura Jama-Coaque (s.XIV DC).

La cultura Manteña, ubicada en la parte central del litoral quiteño, controló una amplia ruta de comercio marítimo, que se extendió desde el actual Chile hasta México , basada en la navegación de cabotaje con grandes balsas impulsadas por velas. En el litoral norte, la cultura La Tolita produjo una metalurgia ornamental de alto nivel, principalmente en oro, plata y aleación de platino. La alfarería de las culturas Bahía y Jama-Coaque es recargada de detalles, y recuerda un tanto a la asiática, dando lugar a teorías de intercambio cultural trans oceánico que no han podido probarse. Los pueblos de la sierra norte construyeron complejos funerarios y astronómicos como el de Cochasquí, este último considerado el sitio arqueológico más grande del país, aunque todavía se encuentra en trabajos.

Castillo de Ingapirca - Ruinas incas (Ecuador)

Castillo inca de Ingapirca (s.XVI DC).

A la llegada de los incas, se estima que habitaban en el territorio del actual Reino de Quito más de 46 nacionalidades, entre las cuales algunas de las más numerosas eran: Pastos, Caranquis, Imbayas, Paltas, Puruháes, Panzaleos, Cañaris, Hambatus. La influencia incaica se hizo sentir especialmente en el callejón interandino del sur y centro del país, que formaron parte del Tawantinsuyo; la región norte se mantuvo parcialmente independiente hasta la llegada de los españoles, y tiene una de las mayores presencias de fortalezas o puaraes en el imperio Inca; mientras que las regiones de la costa y la Amazonía mantuvieron su independencia. Durante el Incario, se construyeron algunos asentamientos con evidente influencia cuzqueña, siendo de los más importantes Ingapirca (aún se conserva buena parte de los restos arqueológicos) y Tumipampa (Tomebamba) (la ciudad de Cuenca fue fundada sobre la última aunque se conservan sus ruinas en algunos sectores).

Colonización española

Mapa de la Audiencia de Quito - 1707

Mapa de la Audiencia de Quito (1707).

En 1534, el capitán español Sebastián de Benalcázar conquistó tierras quiteñas. Éste, una vez tomada Quito, la refundó como ciudad española el 6 de diciembre de 1534, bautizándola como San Francisco de Quito en honor a Francisco Pizarro. Quito fue capital de la Presidencia de Quito y Real Audiencia homónima, formando parte del Virreinato del Perú. Los españoles utilizaron no solamente los asentamientos urbanos indígenas como base de las nuevas ciudades mestizas, sino que también usaron varios elementos de la estructura social autóctona para colonizar los territorios que ocuparon.

Los indígenas los superaban en número pero los españoles tenían una mayor destreza militar, gracias a lo cual sometieron a las poblaciones indígenas, obligándolas a abandonar los valles templados de la Sierra y ubicarse en los páramos altos. Los Incas, además de estar en guerras internas, desconocían las armas de fuego. Se dice que muchos indígenas pensaron que los españoles que montaban sus caballos eran seres de cuatro patas y comparaban el sonido de los cañones con el de los truenos. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que los indígenas empezaran a defenderse a pesar de su desventaja.

Mestizos de Quito (s.XVIII)

Mestizos de Quito, óleo del siglo XVIII.

La ciudad de Quito fue el principal asiento español en la zona, y de ella partieron las expediciones que permitieron el descubrimiento del río Amazonas, y la fundación del resto de ciudades quiteñas. En 1739, Quito se integró en el Virreinato de Nueva Granada junto con Caracas, Panamá y Santa Fe de Bogotá. Las relaciones entre la población autóctona y los recién llegados se rigieron por instituciones jurídicas como la Mita y la Encomienda, esta última aprobada por las Leyes de Burgos en 1512 para la defensa de los indios. Enfermedades como el sarampión diezmaron la población indígena. Esto hizo que para el trabajo forzado se trajera población africana negra, en calidad de esclavos, lo que contribuyó al mestizaje.

Gran parte de la población negra en el país se encuentra en la actual Esmeraldas. Se dice que un barco de esclavos naufragó frente a las costas esmeraldeñas y una gran cantidad de esclavos quedaron ahí con dos españoles supervivientes que murieron al poco tiempo.

La época colonial permitió el desarrollo de las artes, especialmente la arquitectura, pintura y escultura. En la Colonia se destaca la Escuela Quiteña, como un espacio de alta producción artística, famosa hasta la actualidad, por autores como Miguel de Santiago, Caspicara y Bernardo de Legarda, entre otros.

Independencia de España

A comienzos del siglo XIX las insurrecciones acogieron las prédicas inculcadas por Eugenio de Santa Cruz y Espejo durante la década anterior, plasmadas en la llamada Escuela de la Concordia y en el periódico Primicias de la Cultura de Quito, desde donde se esparcieron las primeras semillas independentistas hacia el pueblo quiteño.

Los primeros movimientos empezaron el 10 de agosto de 1809, con la rebelión de la élite criolla contra el gobierno español de naturaleza napoleónica. Los sublevados formaron una Junta de Gobierno provisional en la ciudad de Quito, pero los participantes fueron vencidos por tropas enviadas desde el Virreinato del Perú y el Virreinato de Nueva Granada. Muchos de los comprometidos perecieron durante la matanza del año siguiente en las celdas del Real Cuartel de Lima, el 2 de agosto de 1810.

Montufar

Crnel. Carlos de Montúfar.

Una segunda Junta iniciada con la llegada del coronel Carlos de Montúfar, designado Comisionado de Regencia por las Cortes de Cádiz, se instaló el 22 de septiembre de 1810 en el Palacio Real de Quito. Varios eventos desencadenaron la declaración de desobediencia al Virreinato de Nueva Granada el 9 de octubre de 1811, y el 11 del mismo mes se produce la primera declaración de independencia de un territorio en los territorios del actual Reino de Quito: el Estado de Quito. Esta fugaz nación contó con su propia Constitución, aprobada el 15 de febrero de 1812, en la que más que una Monarquía Constitucional, la forma de gobierno que implantaba el documento era la de un Estado soberano que reconoce al Rey de España como su Señor simbólico, sin ninguna competencia política real. El primer Quito independiente tuvo corta vida, pues duró poco más de un año al ser repelido continuamente por fuerzas de Guayaquil, Lima y Bogotá, que le propinaron sendos fracasos militares que terminaron desintegrando el Estado tras la Batalla de Ibarra, el 1 de diciembre de 1812.

Un tercer movimiento independentista inició el 9 de octubre de 1820, cuando los criollos e individuos de la guarnición de Guayaquil dirigidos por José Joaquín de Olmedo se rebelaron y expulsaron a las autoridades fieles al rey, creando una nueva nación llamada Primera Provincia Libre de Guayaquil. La junta revolucionaria que se formó en seguida pidió ayuda al general Simón Bolívar, quien ya había liberado a Venezuela y Nueva Granada del poder español.

Batalla de Pichincha (1822)

Batalla de Pichincha (1822).

Bolívar, respondiendo al pedido guayaquileño, envió a su mano derecha en el campo de batalla, el mariscal Antonio José de Sucre, y algunos centenares de soldados para ayudar a la liberación definitiva de la Real Audiencia de Quito que aún se encontraba controlada por los hispanos en la región de Los Andes. La campaña sobre la Sierra avanzó trabajosamente hasta que Sucre se impuso en la batalla de Pichincha, librada sobre las estribaciones de este volcán ubicado en la parte occidental de la ciudad de Quitburgo, el 24 de mayo de 1822, fecha que actualmente es reconocida por los quiteños como la de su independencia de España. Luego de este capítulo, el territorio se integró a la Gran Colombia como su Departamento del Sur.

Primer periodo republicano

Departamento del Sur en la Gran Colombia

Artículo principal: Gran Colombia

Poco después de la independencia, la antigua Audiencia de Quito se unió a la República de la Gran Colombia, dirigida por Simón Bolívar, a la que perteneció por ocho años con el nombre de Distrito del Sur o Distrito de Quito, y que a su vez se encontraba dividido en tres provincias: Pichincha, Guayas y Azuay.

A finales del mes de diciembre de 1829 fue convocado un congreso constituyente de carácter extraordinario en la ciudad de Bogotá, mismo que intentaría evitar la disolución de la Gran Colombia. La constituyente fallaría en su propósito y se levantaría el 10 de mayo de 1830, pues no solo Venezuela había declarado su secesión el 29 de noviembre del año anterior, y el congreso debió aceptarla, sino que Bolívar renunció a la presidencia de la república dos días antes, y los diputados autorizaron a Nueva Granada y Quito para formar gobiernos provisorios con miras a su erección como países independientes.

República del Ecuador

Artículo principal: República del Ecuador

Juan José Flores

Juan José Flores, presidente de Ecuador.

En el sur, el general Juan José Flores, que había presidido la administración grancolombiana del territorio quiteño tras la partida de Sucre al Congreso de Bogotá, se haría con el poder provisorio saltándose algunas cabezas y formalismos, creando la República del Ecuador el 13 de mayo "hasta tanto se reúna la Asamblea Constituyente".

Inspirado en el nombre por el que conocían a estas tierras los estudiosos de la Misión Geodésica francesa que trazó la línea homónima y divide al planeta en dos hemisferios, el general Flores cambió el nombre histórico de Quito por el de República dle Ecuador. Esta sería la primera de muchas decisiones que le generarían impopularidad entre el pueblo (especialmente de la ciudad de Quito), y que más tarde provocarían la caída de su gobierno.

Flores propició revueltas en las ciudades de Pasto y Popayán con miras a su incorporación al territorio ecuatoriano, paralo que el 5 de mayo envió un contingente militar a la zona para anexionar el territorio de Putumayo, aunque el ejército colombiano no permitió su avance desde Pasto a Popayán, por la que la línea fronteriza se establecería más tarde en ésta zona. Igualmente, el 13 de mayo tomó posesión de las islas Galápagos.

El general Flores impulsó la tesis republicana sobre cualquier otra, aunque para muchos ciudadanos había demostrado que no había traído ningún cambio realmente positivo para el territorio tras la independencia, a tal punto que se volvió popular una frase que rezaba: "último día de nepotismo, y primero de lo mismo".

Caída del Floreanismo

Los enemigos de Antonio José de Sucre, y particularmente el general Flores, conocedores de su poder político como héroe de la batalla que selló la independencia del sur, encontraron peligroso su arribo a Quito antes de que se celebrase la Asamblea Constituyente que había sido convocado para el mes de agosto, ya que ésta podría considerar al Mariscal como la mejor opción para dirigir el nuevo Estado.

Juan José Flores se convirtió en el más importante de los actores intelectuales de un plan que buscaba acabar con la vida de Sucre mientras se encontraba aún en camino a Quito. El general envió un contingente militar a Pasto y con ello aprovecharía para ocultar sus intenciones de homicidio. Entre los hombres enviados por Flores se encontraba el coronel Guerrero, que había sido enviado como su representante a una conferencia secreta celebrada en Tulcán para acordar los detalles del asesinato del Gran Mariscal, a la que también asistieron los generales neogranadinos Obando y Ayaldeburu, que veían a Sucre como una opción en torno a la que podrían reunirse los simpatizantes de Bolívar y restituir la Gran Colombia más adelante.

De ésta manera, asediado por ambos flancos, el 2 de junio Sucre y sus hombres pernoctan en el rancho Salto de Mayo, propiedad del comandante José Erazo en la región de Berruecos. A la mañana siguiente llegan al caserío de La Venta, donde descansarán un día y una noche para un mejor rendimiento de las mulas; allí se encuentran nuevamente con José Erazo, que había llegado anticipadamente a pesar de haberlo dejado atrás hacía medio día. Sucre recibe de Erazo la noticia de que, apenas habían partido de su rancho aquella mañana, el coronel Apolinar Morillo había llegado con cartas de los generales Mariano Álvarez y José María Obando con instrucciones para que Erazo acompañase a Morillo a asesinar al Gran Mariscal, pero que éste (por consejo de su mujer según actas del juicio) había finjido aceptar para poder avisar a Sucre. Precavido con la noticia de Erazo, Sucre y sus hombres se mantienen alerta y esperan al día siguiente para partir, y evitar así que la emboscada sucediera en la noche.

En Ecuador, Flores había viajado a Guayaquil para no levantar sospechas; mientras en Berruecos, Morillo había reunido tres hombres que le había facilitado Erazo para que no dudaran de él, y esperaba el paso de la caravana de Sucre por el camino para consumar el plan. Sin embargo, Sucre había contratado a un guía local para que los conduciése desde muy temprano por caminos vecinales hasta pasar el punto de la emboscada que había informado Erazo, evitando de ésta manera a los asesinos que en vano esperaron el paso del Gran Mariscal hasta el medio día, cuando se enteraron de lo que estaba sucediendo en realidad. Morillo y sus hombres intentaron alcanzar a Sucre antes de su llegada a Pasto, donde sabían que no podrían evitar que se aprovisionara y refugiara.

Sucre llegó a la ciudad por la tarde, luego de un día entero de apresurada marcha por tortuosos caminos desconocidos por las tropas, y una vez allí denunció la intentona y tuvo al coronel Erazo y su familia como testigos. Poco más de una hora más tarde arribaron Morillo y sus hombres, fracasados en su intento de asesinato, y fueron apresados por los generales simpatizantes de Sucre. Pese a que había evitado la intentona y que contaba con amigos en las filas apostadas en Pasto, el Gran Mariscal sabía que no estaba del todo a salvo en la ciudad, por lo que reunió un contingente de 200 hombres y partió a Quito para encarar al gobierno floreano.

Las noticias del intento de asesinato y del avance de las tropas sucristas llegaron a Quito el 5 de junio, el obispo Lasso de la Vega (amigo de la familia Carcelén) instigó al pueblo para declarar su apoyo al Mariscal, que se transmitió inmediatamente a las tropas acantonadas en la ciudad y que sumaban cerca de 400, aunque unos 100 de éstos soldados permanecieron fieles a Flores y salieron con rumbo a Riobamba. Por otro lado, en Guayaquil, el 7 de junio Flores recibió la noticia de que su plan había fracasado y que Sucre se dirigía a Quito para tomar el poder, partiendo inmediatamente hacia la capital con un grupo de trescientos hombres que debía integrarse con uno de 200 soldados que avanzaban para apoyarlo desde Cuenca.

Para cuando Sucre arribó a Quito el 8 de junio, su ejército había crecido a más de 500 hombres que se habían ido incorporando tras su paso por las ciudades de Ipiales, Tulcán, Ibarra y Otavalo. Una Junta de Notables que se había formado tras las noticias de su intento de asesinato, le entregó el poder inmediatamente entró en la ciudad, y le dirigió al palacio de Carondelet para tomar posesión del Gobierno en calidad de Administrador Transitorio, mientras se reunía la Asamblea Constituyente prevista para agosto.

Las noticias del avance de Flores desde la Costa fueron informadas a Sucre el 9 de junio, y para entonces ya se habían reunido con el contingente cuencano y los disidentes quiteños en Riobamba, formando un cuerpo de 600 soldados que avanzaban hacia Ambato. Sucre dejó 200 hombres protegiendo el orden en la ciudad de Quito y decidió salir al encuentro de las tropas floreanistas, al mando de 600 hombres que crecieron a 800 cuando se les unieron contingentes en Sangolquí, Latacunga y Salcedo.

El encuentro bélico entre los ejércitos, llamado Batalla de Izamba, tuvo lugar el 12 de junio en la planicie homónima ubicada en las afueras de la ciudad de Ambato, que estaba tomada por los floreanistas. El combate se extendió hasta el 14, cuando Flores fue derrotado y debió replegarse hacia la localidad de Guano con el remanente de sus tropas (250 hombres). Sucre ingresó en Ambato, donde la ciudad aprovisionó a sus hombres con comida y pertrechos, además de que llegaron 100 soldados frescos de los alrededores para sumarse a la causa del Gran Mariscal.

El siguiente y último enfrentamiento con Flores tendría lugar el 21 de junio en la llamada Batalla de Mocha, a las afueras de la ciudad homónima. Sucre estaba al mando de 700 hombres, mientras que Flores había logrado reunir 400 tras su primera derrota; ésta superioridad numérica fue decisiva, y para el medio día los comandantes floreanistas le aconsejaron al general su rendición o de lo contrario se perderían todas las vidas. Flores envió un emisario a Sucre a las cuatro de la tarde de ese día, ofreciéndole su capitulación, que fue firmada al día siguiente bajo el nombre de Tratado de Mocha en la casa municipal de esa localidad.

Según los términos del tratado, Flores sería confinado a su hacienda La Elvira con una pensión anual de veinte mil pesos para que viviése cómodamente con su esposa e hijos, no podría recibir visitas de militares y estaría vigilado por un prefecto asignado por el Estado. De ésta manera Sucre se aseguró el favor de los más escépticos (especialmente cuencanos y guayaquileños), que vieron el buen trato proporcionado a su enemigo como una muestra de su ecuanimidad como gobernante.

Administración transitoria

Parlamento El Imperial

Asamblea Constituyente de Riobamba.

Sucre fue recibido con gran entusiasmo y algarabía en cada localidad por la que pasó de regreso a la ciudad de Quito, sorprendido de la consigna que escuchaba en cada una de ellas: <<¡Viva José Antonio, Rey de los quiteños, viva el Rey!>>. Cuando Antonio José llegó a la capital el 28 de junio, éste ambiente no fue muy distinto y, por el contrario, se mostraba aún más fuerte debido a que los aristócratas y poderosos terratenientes se habían reunido con la misma tesis en torno a su esposa Mariana, y su suegra Teresa, esperando de ésta manera convencer a Sucre.

El Gran Mariscal pronto le escribió una carta a su mentor Bolívar, contándole lo sucedido y pidiéndole consejo para tomar las decisiones que mejor sirvieran a los intereses de la integración grancolombiana ahora que él estaba a cargo del territorio de sur. Bolívar le respondió en una misiva el 4 de julio, en la que le pedía (muy a su pesar) que abandonase el sueño de la federación y respetara la decisión del pueblo quiteño de formar una nación independiente, y que no podría pensar en mejor persona para dirigir el destino de éste nuevo país (sea cual fuere la forma de gobierno) que él, su gran mariscal, amigo e hijo.

Pese a las muestras de apoyo populares, Antonio José se mostraba contrario a asumir el Gobierno definitivo del país, mucho menos un trono; por lo que continuó con los planes de convocar la Asamblea Constituyente prevista para agosto. Mientras se celebraban las elecciones, Sucre revocó todas las decisiones tomadas por Flores, incluida la del cambio de nombre del país, aunque reivindicó la posesión del archipiélago de Galápagos.

El 1 de agosto se instaló en la ciudad de Riobamba la Asamblea Constituyente, conformada por siete diputados de cada departamento (Quito, Guayaquil y Cuenca) para un total de 21 miembros; el presidente del organismo fue Manuel de Larrea y Jijón, primer marqués de San José y tío en segundo grado de la esposa de Sucre. Durante las sesiones se planteó las opciones de continuar siendo una república o de convertirse en una monarquía constitucional con cabeza en Antonio José de Sucre, como había manifestado el pueblo; tesis por las que las partes enfrentadas en la Asamblea no llegaban a un acuerdo.

Uno de los argumentos de la facción republicana para que no se optase por la monarquía, era el hecho de que Sucre había manifestado no querer permanecer al frente del Gobierno, lo que significaba que tampoco desearía convertirse en un monarca. La Asamblea acordó que enviaría una comisión para preguntarle sobre este particular al Gran Mariscal, la misma que se reunió con el involucrado en Carondelet el 6 de agosto. Tras la reunión, y aconsejado por su amigo, el general Vicente Aguirre, Antonio José solicitó unos días para emitir su decisión, luego de lo cual se retiró a su propiedad campestre de El Deán. Finalmente, presionado por las aclamaciones del pueblo, la familia de su esposa (particularmente su suegra Teresa) y los amigos allegados a su núcleo, el 12 de agosto Sucre envió a Riobamba una carta manifestando que aceptaría la decisión de la Asamblea.

Mientras las deliberaciones entre los diputados continuaban, Sucre, en su calidad de administrador transitorio, emitía decretos que priorizaban los aspectos sociales más importantes, como la educación primaria gratuita y obligatoria, la creación de institutos especializados en la formación de médicos y la construcción de un sistema de escuelas y colegios en las capitales provinciales, así como de universidades públicas en las ciudades de Quito, Guayaquil, Cuenca, Loja y Riobamba.

Con decreto fechado el 15 de agosto, Antonio José abolía algunos impuestos agrarios datados desde la época colonial, buscando fomentar la producción a gran escala de algodón y trigo en la Sierra, y cacao y caña en la Costa. El mismo decreto ofrecía una serie de mecanismos de aduana que permitían la exportación directa no solo a los grandes productores, sino también a los pequeños agricultores. Estas medidas fueron bien vistas tanto por los terratenientes como por el pueblo, y terminaron llegando a oídos de los diputados republicanos, haciendo que algunos empezasen a considerar a Sucre no solo como una opción presidencial, sino como un jefe de gobierno conveniente para un plazo extendido.

Tras varias semanas de deliberación y doce votaciones secretas que no lograban una mayoría absoluta, el 19 de agosto la Asamblea logró el ansiado consenso: con 12 votos a favor y 9 en contra se tomó la decisión de convertir a los territorios de Quito en una monarquía constitucional, cuya corona le sería ofrecida al mariscal Sucre con el título de Emperador de manera inmediata. A partir de allí se redactaría una constitución que sería presentada el 27 de septiembre.

Según la resolución asentada en las actas de la Asamblea, Antonio José de Sucre fue escogido como el mejor candidato a ocupar el trono quiteño debido a que en él se conjugaban los intereses de todas las facciones:

  • Los republicanos, interesados en cambios de tipo social importantes, como los que ya estaba poniendo en marcha como administrador transitorio.
  • Los nobles criollos, pues estaba casado con Mariana Carcelén de Guevara y Larrea-Zurbano, marquesa de Solanda y Villarocha, heredera de la fortuna más importante del territorio y por tanto no iba a perjudicar a la nobleza, pues estaría perjudicando sus propios intereses familiares.
  • El clero, pues se mostraba católico devoto y su posición como esposo de una noble cuya familia por tradición estaba ligada a las altas esferas del clero, le garantizaba a la iglesia cierto poder político que podían perder si se proclamaba la República.
  • El pueblo llano, pues su condición de militar libertador del yugo español era considerada un cambio en la política absolutista que habían vivido hasta entonces; además de ser mejor tesis que llamar un Príncipe extranjero.

Periodo imperial

Coronación Antonio José de Quito

Coronación de Antonio José como emperador de Quito (1830).

Las noticias de la decisión de la Asamblea llegaron a Quito el 21 de agosto. Sucre, que había manifestado que aceptaría la decisión que tomen los diputados en Riobamba, debió prepararse entonces para la proclamación que, al ser una resolución con carácter inmediato, se realizaría aún antes de que la Asamblea terminara y presentara la carta constitucional.

Tomado una pausa en su trabajo constituyente, el 23 de agosto se presentaron los veintiún diputados en el palacio de Carondelet para proclamar legalmente a Sucre como el nuevo emperador de los quiteños. El acto de carácter civil, y que se convertiría en el precedente de las posteriores proclamaciones parlamentarias tradicionales de cada monarca, se llevó a cabo en el Salón Amarillo sin mucho protocolo y la presencia única de los asambleístas, la familia de Sucre y algunos miembros del gabinete político transitorio. En él, tanto Antonio José como su esposa Mariana firmaron los documentos legales que los acreditaban como Emperadores de Quito.

La coronación oficial de Antonio José y su esposa se llevó a cabo en la iglesia de San Francisco el día 1 de septiembre. En ella, la pareja fue investida como Emperadores de Quito por el Obispo Lasso de la Vega, usando para el efecto la corona de los Andes que pertenecía a la imagen de la Virgen de la Asunción de Popayán, y que debió ser donada para la ocasión debido a la falta de una joya más apropiada.

La celebración para los invitados de honor se llevó a cabo en los salones del palacio de Carondelet, que se convirtió en la residencia de la nueva familia imperial; mientras que en la Plaza Grande, ubicada frente al palacio, se dispuso una celebración para el pueblo, al igual que en las plazas mayores de todas las capitales del país, patrocinadas en parte por el Estado, en parte por la familia Carcelén y en parte por el cabildo de cada ciudad y sus aristócratas.

Primeros años

Antonio José de Quito 01

Antonio José de Quito.

Entre las primeras medidas tomadas por Antonio José, después de recibir la constitución, estuvieron la delimitación de competencias del Emperador y del Parlamento, que debían trabajar en conjunto en lo que a aprobación de leyes se refería, la oficialización de nuevos símbolos patrios, de la división territorial del país, asignación de funcionarios públicos y de la corte imperial, planificación de la política fiscal y el inicio de las relaciones internacionales con países de Europa y Estados Unidos.

Los focos republicanos fueron un dolor de cabeza durante la primera década de vida del Imperio, sobre todo en Guayaquil, ciudad que se declaró nuevamente independiente el 12 de enero de 1831. Antonio José formó una comitiva negociadora liderada por su Primer Ministro, Vicente Rocafuerte, que llegó a un acuerdo con las autoridades guayaquileñas a través de la creación del Reino de Guayas (10 de abril de 1831), con relativa independencia en la política fiscal portuaria y con cabeza en el hermano mayor del Emperador: José María de Sucre y Alcalá. El llamado Rey de Guayas combatió duramente a los opositores de la región y su influencia se extendió hasta Manabí y Azuay, en donde vio la necesidad de replicar la política de pseudo-independencia que se había aplicado en Guayas, para lo que aconsejó al Emperador la creación del Reino de Azuay (1 de marzo de 1832), con cabeza en su media hermana: Ana María de Sucre y Márquez, y su esposo Gabriel Cordero y Urdaneta, Duques de Biblián y nuevos Reyes de Azuay.

Mariana de Quito 01

Mariana de Quito.

La intervención de la familia de la emperatriz Mariana en las altas esferas de la nobleza y la aristocracia, gracias a sus fuertes lazos económicos y sociales, evitó la fuga de capital de las familias acaudaladas de Quito que de otra forma hubiesen huido del nuevo régimen. Este hecho provocó la designación de ayudó mucho a los primeros años de supervivencia del Imperio, pudiendo mantener una balanza fiscal favorable que a su vez le permitió concentrarse en el desarrollo de las industrias textil y minera por sobre la agrícola.

En 1832 se emitieron varias resoluciones importantes: fue adoptado el imperati (I/.) como moneda oficial de Quito, a una tasa de cambio de I/.1 a £2,50; se emitió el acta de sucesión que permitía al primogénito acceder al trono sin importar su sexo, siempre y cuando se mantuviera el apellido Sucre como el de la Casa reinante; se autorizó el inicio de la construcción del nuevo Palacio Imperial en las afueras de Quitburgo.

Hacia 1835 el marcado intervencionismo de la familia imperial en los asuntos del Estado, sumado a la abolición paulatina de los tributos indígenas a los hacendados promovido por el primer ministro Rocafuerte, empezó a causar malestar entre la aristocracia, que pretendía cargos públicos que estaban siendo monopolizados por los que llamaban despectivamente “extranjeros Sucre” y los “novo-rex Carcelén”, además de ver reducida una de sus principales y más fáciles fuentes de ingresos. Antonio José debió pactar con ellos la eliminación de varios impuestos que habían sido aprobados hacía poco a las haciendas productoras de algodón en la sierra y cacao en la costa, con lo que esta situación fue subsanada.

En 1840, el primer ministro Vicente Rocafuerte desarrolló un plan de énfasis en la educación y la cultura quiteña, que en pocos años vería resultados reflejados en la influencia regional que el Imperio comenzó a ejercer. La obra educativa de esta etapa, en forma de síntesis, se caracteriza por la expedición de leyes básicas de educación, reorganización y modernización de los estudios superiores, la puesta en marcha de programas de alfabetización, la creación de escuelas para niños y niñas de escasos recursos en las que se sustituyeron la hoja de cabuya y la mesa de arena por planchas de pizarra, para lo cual se crearon fábricas en Riobamba, Loja, Tulcán, Guayaquil y Esmeraldas.

En 1841, tras nueve años de construcción, se inauguró la nueva casa de la familia imperial: el Palacio de El Ejido, al norte de la ciudad. Inmediatamente fue conocido como el Versalles quiteño por sus grandes jardines y el lujo del edificio de estilo barroco.

En 1847 Se inicia la enseñanza técnica, con la creación de la Real Escuela de Obstetricia de Portoviejo, la Real Universidad de Medicina de Cuenca, el Real Instituto Agrario de Ambato, la Escuela de Bellas Artes de Quitburgo, la Escuela Militar Imperial de Ibarra y la Escuela Náutica Imperial de Guayaquil.

Fortalecimiento del Imperio

Gabriel García Moreno (Reino de Quito)

Gabriel García Moreno.

En 1845 fue elegido un nuevo Primer Ministro por el Parlamento, Vicente Ramón Roca, Barón de San Eduardo y también guayaquileño como su predecesor. A partir de 1850 se continuó con la política de fortalecimiento educativo y cultural pero con énfasis en la creación de industria, para lo cual el emperador Antonio José gestionó un crédito por 1.5 millones de libras esterlinas al Banco de Londres para financiar a los nuevos emprendedores, una cifra sin precedentes para las naciones latinoamericanas.

En 1846 Colombia invade el norte del Imperio con el afán de anexionar la zona de Putumayo a su territorio, Quito responde con un ejército bien formado y comandado por el general Fernando de Montúfar, que sorprendió por su poderío (desconocido hasta entonces). Montúfar no solo truncó los afanes expansionistas colombianos, sino que recibió la orden imperial de adentrarse en su territorio y capturar el puerto de Buenaventura, en donde se firmó la capitulación de El Morro el 13 de septiembre. Este evento es conocido como la Guerra Colombo-Quiteña. En 1847 el emperador devolvió las zonas anexionadas de Popayán y Buenaventura a Colombia, en un gesto de buena fe para con el rey Simón Bolívar, quien durante años había sido su gran amigo personal y mentor, atribuyéndo todo el conflicto a militares de rangos medios y superiores.

El Ministro de Hacienda nombrado por José Antonio en 1848, Manuel de Ascázubi y Matheu, Marqués de Maenza y Conde de Puñorostro, implementó una sólida y transparente política de control fiscal que acomodó finalmente el erario nacional y la distribución de la riqueza; gracias a esto, la década de 1850 se convirtió entonces en la de mayor prosperidad del reinado de Antonio José.

El 3 de mayo de 1851 Antonio José suscribe con Gran Bretaña el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, firmado en la ciudad de Londres, que estrechaba las relaciones comerciales entre ambas naciones y ponía a Quito en situación de ventaja con Europa si lo comparamos con sus vecinos latinoamericanos. El 15 de junio del mismo año se anunció el compromiso de la princesa María Teresa (22) con el príncipe Leopoldo Francisco de Sajonia-Coburgo-Gotha (27), último hijo de un príncipe de la milenaria casa real europea, y cuyo enlace había sido negociado por el propio Emperador durante su visita al viejo continente un par de meses atrás. Esta unión emparentaba a los Sucre con una de las dinastías más poderosas de la realeza mundial del momento.

En diciembre de 1856 Antonio José, aconsejado por su nuevo primer ministro, el general José María Urbina y Viteri, emite un decreto mediante el cual se abole la esclavitud en todo el territorio quiteño. Esta controvertida decisión pudo haberle traído fatales consecuencias con los latifundistas de no ser por su rápida y hábil estrategia de imponer un impuesto a la pólvora que era repartido como indemnización por la liberación de cada esclavo.

El 21 de febrero de 1859 el Parlamento se saltó la autoridad del Emperador y aprobó una ley para la cancelación de la Deuda Inglesa, nacida por la independencia de España, mediante la concesión de tierras baldías en el Oriente y en la Costa. Finalmente Antonio José, que se mostraba radicalmente contrario al plan en primer lugar, debió terminar aceptándolo por la presión parlamentaria. El 11 de marzo se celebró entonces el Contrato Icaza-Pritchett, mediante el cual se entregaba a los acreedores ingleses, representados por la Compañía Inglesa de Terrenos Quiteños Limitada (Quito Land Company Limited), dos millones de cuadras en el oriente (Zamora y Canelos) y seiscientos veinte mil cuadras en la Costa (Esmeraldas), para que fueran trabajadas por colonos ingleses bajo soberanía quiteña por un periodo de 50 años. Con este contrato se canceló la totalidad de la deuda y se consagró un vínculo con Gran Bretaña que marcaría el inicio de una época dorada en las transacciones comerciales y la transferencia de tecnología entre ambas naciones.

Los últimos años de reinado de Antonio José se vieron marcados por la política de un nuevo Primer Ministro elegido en 1860: Gabriel García Moreno, esposo de su segunda hija, María Isabel, y por tanto Gran Duque del Imperio y Duque de Guayaquil. García Moreno, católico fundamentalista y pensador ilustrado, inició una política enfocada a la planificación de obras de renovación de la administración, educación, transporte, ciencias, investigación e industrialización, que serían ejecutadas durante el reinado de María Teresa.

El 12 de diciembre de 1861, durante el desfile de inicio de las fiestas navideñas, la emperatriz Mariana se retira del palco imperial en los balcones del Palacio de Carondelet debido a una molestia en el estómago que desembocó en una disentería incontrolable, cayendo en cama y muriendo dos días después, el 15 de diciembre en sus aposentos del Palacio de El Ejido. Antonio José no superó la muerte de su esposa, a quien en un inicio se conoce que le fue infiel, pero que llegó a amar profundamente con el paso de los años; se retiró al Palacio de El Deán para pasar su tristeza, desde donde dirigía el gobierno en compañía de su hija María Teresa y su yerno Leopoldo Francisco. El primer Emperador de Quito, fallece de un infarto cardíaco en su propiedad de Los Chillos el 17 de junio de 1864, apenas tres años después de su esposa, a los 69 años de edad.

Época Mariateresina

María Teresa

María Teresa de Quito.

Gabriel García Moreno, ratificado como Primer Ministro por la emperatriz María Teresa, puso en marcha la ejecución de obras que había planeado junto al emperador Antonio José. Inició con la obra más emblemática de la época: el ferrocarril Quitburgo-Guayaquil.

Durante el primer lustro de su reinado, María Teresa creó escuelas parroquiales, escuelas bilingües español-quichua, colegios para varones y para mujeres, preparando para esta enorme labor educativa a un profesorado propio, que en muchos casos incluía eminentes miembros de las comunidades religiosas de Europa y profesionales civiles especializados en distintas materias.

El 16 de agosto de 1868 se produjo un terrible terremoto en el Gran Ducado de Imbabura, destruyendo totalmente la ciudad de Ibarra, y dejando severamente dañadas a las localidades de Otavalo y Cotacachi.

La educación superior se vio altamente beneficiada con la creación de varias Universidades e Institutos a lo largo del país, todos con profesorado europeo; como la Real Universidad Nacional (Quitburgo, 1872), Real Escuela Politécnica (Loja, 1881), Escuela de Bellas Artes (Cuenca, 1883), y el Colegio Militar Imperial (Guayaquil, 1885) . En 1876 ordenó que se realizara el primer Censo Nacional, que sirvió de base para un año después abrir el Archivo Nacional de Personas, actualmente Registro Civil.

El 10 de agosto de 1889, en el marco de las celebraciones por los 80 años del Primer Grito de Independencia, la emperatriz María Teresa, su esposo y la familia imperial entran en la ciudad de Quitburgo saludando desde el vagón imperial del primer tren que cruzó la línea férrea desde Guayaquil hasta Quito, para lo cual se habían trasladado en carruaje hasta el puerto principal tres semanas antes. Esta, una de las obras más importantes del reinado de María Teresa y de la llamada Revolución Industrial de Quito, que contó entre otros hitos con la fundación de la primera compañía de energía eléctrica en Quitburgo y la primera transmisión de radio (1883), el primer tranvía eléctrico y la primera llamada telefónica (1895), la primera fábrica de automóviles (1897), y la primera carretera asfaltada (1899).

Desde 1891, tras la muerte de García Moreno y el nombramiento parlamentario del cuencano Antonio Borrero y Cortázar como nuevo primer ministro, se impulsó sobre todo la política social. Se fundaron hospitales en las principales ciudades del país, mientras que en las medianas se construyeron Centros Reales de Salud con alcance a las pequeñas localidades mediante sedes de estos últimos. Ejemplo de estos son el Hospital de Mujeres Emperatriz Mariana de Quitburgo (1893), en el que se trataban enfermedades que aquejaban mayormente al género femenino, además de constituir el primer centro médico ginecológico especializado del mundo. En 1895 el Centro de Cuidados de Ancianos de Guayaquil abrió sus puertas, y tres años después ya contaba con sedes en las ciudades de Ibarra, Loja y Esmeraldas.

En 1898 se expidió una ley impulsada por María Teresa y su Primer Ministro, en la que se garantizaba la libertad de prensa, el libre sufragio del pueblo llano mediante colegios electorales y los derechos individuales. Esta ley recibió el nombre popular de La Magnánima, denominación que se transmitió a la Emperatriz y por la que sigue siendo conocida en la actualidad.

Década Leopoldina

Leopoldo I de Quito (Reino de Quito)

Leopoldo I de Quito.

El reinado de Leopoldo I inicia dando paso a los primeros comicios electorales para todos los ciudadanos inscritos en los colegios del país, celebradas el 15 de julio de 1903, resultando como ganador el general Eloy Alfaro Delgado, un hombre de izquierda radical, unificador del Partido Liberal y enemigo de la iglesia católica.

Alfaro marcaría dos de las revoluciones civiles más importantes de la historia quiteña, la primera en 1904 cuando conservadores reclamaban su renuncia y llegaron a secuestrarlo, mientras que los liberales hicieron lo mismo con el príncipe heredero Antonio y su familia en el Palacio de Carondelet. Alfaro finalmente fue depuesto por un acuerdo entre liberales y el Parlamento, que debió colocar a Leónidas Plaza, un liberal menos radical, en el Primer Ministerio. La segunda, después de su segundo triunfo electoral, en 1912, cuando fue finalmente depuesto y encarcelado por el delito de asesinato tras el Motín de La Circasiana, en el que ordenó a su guardia que abrieran fuego contra los manifestantes; este capítulo culminó con el asalto de miembros de su propio partido y familiares de los fallecidos, quienes lo arrastraron por la ciudad y terminaron quemando los restos en la llamada Hoguera Bárbara.

Durante el reinado de Leopoldo I se consolida la llamada Revolución Industrial Quiteña que había iniciado en los últimos años de vida de su madre. Obras importantes de esta etapa son el aumento de vías ferréas, incluyendo la primera en la amazonía; la implementación de sistemas de agua potable y alcantarillado en las principales ciudades del país; y la construcción de carreteras asfaltadas y puentes. La explotación petrolífera comienza en la península de Santa Elena, actividad que es controlada por la Compañía Nacional de Petróleos y que representaría un nuevo horizonte económico para la economía de la nación.

El 2 de noviembre de 1903 estalla la Guerra del Sur, que enfrentaría a Quito con el Reino de Perú por las tierras de Valladolid, Túmbez y Paita. El resultado de este enfrentamiento, terminado el 23 de noviembre con el Tratado de Arento, fue la pérdida del cantón Valladolid en manos peruanas y la incorporación de los Grandes Ducados de Paita y Túmbez, que pasaron a manos quiteñas.

Entre los más importantes eventos culturales de la época, destaca la Exposición Americana de Muestras, inaugurada el 5 de agosto de 1909 en el Palacio de Exposiciones de San Juan, como parte de las celebraciones por el centenarios del Primer Grito de Independencia.

En 1910 el emperador Leopoldo I recibe al rey de Colombia , Sebastián I, quien había sido exiliado de su país tras la instauración de la Segunda República de Colombia. El rey colombiano pasó poco tiempo en Quito, donde no pudo conseguir el apoyo necesario para emprender la restauración en su país, ya que Quito estaba sumido en una serie de enfrentamientos con Perú en la frontera sur. Pronto Sebastián I entiende que su acogida en Quito podría causarle conflictos bélicos a la nación que lo había recibido, y abandonó el imperio, embarcandose desde Esmeraldas con rumbo a Europa, donde se reuniría con el resto de la familia real colombiana.

Periodo contemporáneo

Con el inicio del siglo XX y la muerte de Eloy Alfaro, desaparece paulatinamente la corriente liberal y los enfrentamientos ideológicos con los conservadores. Sin embargo, se mantendría de manera constante la línea de desarrollo social marcada por los primeros durante sus gobiernos.

Industrialización y Primera Guerra Mundial

Antonio I de Quito (Reino de Quito)

Antonio I, rey de Quito (1912-1936).

Con el advenimiento del reinado de Antonio I se consolida la industrialización del país, apoyada con el boom de la producción de cacao, que colocaría a Quito como el principal exportador del producto en el mundo.

A pesar de los avances en la red sanitaria nacional, las ciudades de la Costa no se libran de una epidemia de fiebre amarilla en 1915, por lo que la Sierra y la Amazonía se ven afectadas por la escaces de productos como arroz, azúcar y harina, y deben importarlos desde Colombia y Perú. La llegada del médico japonés Hideyo Noguchi ayuda a controlar la situación en un par de meses, no sin antes haber causado la muerte del 10% de la población de la región.

La Primera Guerra Mundial, ocurrida entre 1914 y 1918, y llevados por los lazos familiares del emperador Antonio I con Francia y el Reino Unido, el Parlamento aprueba la declaración de guerra a las Potencias Centrales, enviando un contingente de 70.000 hombres a apoyar a los Países Aliados. La intervención del contingente quiteño sería decisiva en la Batalla de Caporetto y estabilización de la línea de defensa italiana ante el avance austriaco.

Hitos importantes de esta época son el desarrollo de la aviación y consecuente construcción de los primeros aeropuertos del país, las primeras transmisiones de radio, y el aparecimiento de la banca privada con alcance nacional, misma que pone los préstamos regulados por la ley al alcance de los pequeños y medianos emprendedores.

En el área social, se destaca la abolición del Concertaje en 1916, un sistema por el que los indígenas debían realizar trabajos agrícolas de manera vitalicia y a veces hereditaria, recibiendo solamente el pago mínimo. Al año siguiente se aprueba también la ley que prohíbe la prisión por deudas impagas. Un gran terremoto en el norte del Reino deja un saldo mortal de 300 víctimas en las ciudades de Tulcán, Pasto e Ipiales.

Primer Ministros de este periodo son Leónidas Plaza (1912-1918), Alfredo Baquerizo Moreno (1918-1924), José Luis Tamayo(1924-1930), la mayoría respondiendo a los intereses de la naciente banca privada y a los cacaoteros de la Costa.

En 1930 sale elegido Isidro Ayora, quien gobierna hasta 1936 con su Partido Social Demócrata , convirtiéndose en el primer país de toda Suramérica con un partido declarado abiertamente de izquierdas en el gobierno. Inició un amplio paquete de medidas y reformas sociales, pero el impacto de la crisis económica mundial lastró su popularidad, unidos al bloqueo parlamentario del Partido Conservador y Liberal ,perdiendo ante el candidato populista José María Velasco Ibarra en los siguientes comicios.

La dictadura velasquista y II Guerra Mundial

José María Velasco Ibarra (Reino de Quito)

José María Velasco Ibarra, dictador de Quito (1936-1951).

Fernando de Quito (Reino de Quito)

Fernando de Braganza y Sucre, emperador de Quito (1936-1948)

María Cristina de Braganza (Reino de Quito)

María Cristina de Braganza, emperatriz de Quito (1948-1951).

Tras su triunfo en las elecciones para Primer Ministro, el 1 de septiembre de 1936 es posesionado en el cargo el candidato independiente José María Velasco Ibarra. Considerado populista y un gran orador que aglutinaba masas, pronto fue visto como un peligro para el orden establecido. 

El 15 de diciembre de 1936 Velasco Ibarra se declara Dictador, apoyado en un importante grupo de las Fuerzas Armadas a los que se les prometió preeminencia. El mismo día solicita en cadena radial la aprobación del emperador Antonio I, quien rechaza tajantemente el mando de Velasco Ibarra y nombra unilateralmente al presidente del Parlamento como Primer Ministro encargado, mientras se llamaría a nuevas elecciones. El Dictador furioso ordena la salida inmediata del Emperador y su familia del país, que debieron acatar la disposición debido al apoyo que el primero tenía del Ejército.

Mientras tanto, Velasco Ibarra conciente de que el país se dividiría en dos debido a los monarquistas, trató de aplacar las posibles revueltas futuras nombrando un Emperador títere, al que pudiera manejar a su antojo y que estuviera vinculado con el país. El escogido fue Fernando de Braganza y Sucre, hijo de la princesa María Antonieta y primo del monarca que había expulsado de Quito: Antonio I. Fernando, nacido en Portugal, donde vivía su madre tras el matrimonio con el Duque de Coimbra, fue coronado el 25 de diciembre de 1936 en un acto conocido popularmente como La Coronación de Navidad.

Durante la dictadura velasquista la figura del Emperador fue una mera pantomima, ya que las decisiones eran tomadas en realidad por Velasco Ibarra, marcando de esta manera el final del gran peso político que habían tenido los monarcas en Quito hasta entonces, ya que nunca más podrían recuperarlo del todo. Por el otro lado,el Parlamento, controlado por los partidarios de Velasco Ibarra, servía como órgano constitucional ejecutor de los deseos del Dictador.

Obras importantes de este periodo son la creación del Instituto Quiteño de Seguridad Social (1937), la Ley Nacional de Telecomunicaciones (1938), los ferrocarriles Popayán-Jaén (1939) y Bahía de Caráquez-Macas (1941). Durante el velasquismo se dio además el primer vuelo comercial internacional (1940) y la primera transmisión de televisión abierta con motivo de la Segunda Guerra Mundial (1942).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Quito debió defender su territorio de los ataques japoneses y alemanes en las Islas Galápagos, donde pretendían colocar un puesto de avanzada para su ataque a Estados Unidos; entrando de esta manera de lleno en el conflicto, en el bando de los Aliados. El 19 de diciembre de 1941 una flota quiteña de seis naves logra repeler en ataque de dos buques japoneses y uno alemán antes de acercarse a Galápagos; el encuentro, conocido como Batalla de las Encantadas (por el nombre con el que eran conocidas las islas en el imaginario popular) dejó 60 muertos, 11 de los cuales eran quiteños; un buque japones y otro quiteño hundidos, además de serios daños en las otras naves del enemigo.

Ante la amenaza de un ataque al canal interoceánico de comercio, el Gran Ducado de Panamá y los Estados Unidos solicitan al gobierno quiteño su permiso para establecer bases en las islas Galápagos; el Parlamento aprueba ambas solicitudes, estableciéndose en las islas de Santa Cruz y Floreana respectivamente.

Las tropas quiteñas de 20.000 hombres y 15 aeronaves de ataque enviadas por el gobierno para apoyar a los Aliados, desembarcan junto a sus similares estadounidenses en las playas de Normandía, en donde recibieron muchas bajas pero que, finalmente, lograrían hacerse con la victoria en la llamada Batalla de Normandía, una de las que marcaría la caída defintiva del Eje.

El 1 de septiembre de 1950, un recien electo Parlamento entra en sesión, esta vez controlado por los conservadores, que para marzo de 1951 se declararon a sí mismos como sucristas. El 10 de marzo solicitaron formalmente a la emperatriz María Cristina que abdique el trono en favor del legítimo príncipe heredero de la dinastía Sucre-QuitoLeopoldo II de Sucre y Borbón, a lo que esta se niega. El 15 de Marzo Velasco Ibarra intenta disolver el Parlamento, pero esta vez el Ejército toma bajo su protección el Palacio de Las Cumbres, sede del legislativo.

El 18 de marzo, tras analizar la decisión del Ejército, la Fuerza Aérea cambia su posición a favor de la restauración Sucre. Velasco Ibarra y la emperatriz María Cristina pierden así su más importante respaldo militar, aunque aún cuentan con la Marina. Una guerra civil se desata entre sucristas y velasquistas, culminando con el retiro del apoyo de la Marina el 20 de abril, hecho que obliga a Velasco Ibarra a huír del país con rumbo a París, donde conseguiría asilo político.

La emperatriz María Cristina de Braganza es exiliada del país por decisión del Parlamento. Viéndose finalmente perdida sin el apoyo de Velasco Ibarra, toma un avión con rumbo a Madrid; aunque nunca renunciaría a su título de Emperatriz de Quito, fundando de esta manera la línea de pretendientes Cristinistas.

El 22 de abril el presidente del Parlamento, Galo Plaza Lasso, asume el cargo como Primer Ministro encargado y se le asigna la tarea de restaurar a la Casa de Sucre en el trono quiteño, además de preparar las elecciones para escoger al nuevo Primer Ministro.

El 23 de abril el Parlamento hace el pedido formal a Leopoldo de Sucre y Borbón, heredero de la corona quiteña antes del exilio de la Casa de Sucre-Quito, para que acepte el trono con el título de Rey, pues consideraban que el estatus de Imperio debía eliminarse para evitar malos entendidos internacionales sobre planes expansionistas. Tres días después, Leopoldo, quien vivía en la ciudad de Londres, acepta la corona quiteña en respuesta formal radiotelevisada. Finalmente es coronado el 1 de mayo en la Basílica del Voto Nacional, de la ciudad de Quitburgo.

Primera restauración Sucre

Leopoldo II de Quito (Reino de Quito)

Leopoldo II.

El 11 de mayo de 1951, a pocos días de haber restaurado la Casa de Sucre-Quito en el trono, el Parlamento aprueba una nueva división territorial del país para evitar vacíos constitucionales ahora que se había pasado de Imperio a Reino, categorizando como Principados a los antiguos reinos de Guayas, Azuay, Loja y Putumayo; y creando los territorios de Maynas y Amazonas a partir de la división del extenso territorio oriental del archiducado de Los Andes. En agosto se aprueba una ley de Reforma Agraria enviada por el primer ministro encargado Plaza Lasso, en la que se fomentaba de manera especial la producción de exportación a gran escala.

El 1 de septiembre de 1951, tras su triunfo en las elecciones, Camilo Ponce Enríquez asume el cargo de primer ministro. Durante su gobierno se volvió a estabilizar la política fiscal versus el gasto público, devolviendo tranquilidad a las arcas estatales en el futuro.

El ex Primer Ministro encargado, Galo Plaza Lasso, triunfa en los comisios electorales de 1957. Durante su periodo impulsa el fortalecimiento del agro, entre otras, a través de la Ley Bananera, que regula y da empuje a la producción a gran escala de esta fruta, que se convierte en un nuevo pilar de la economía quiteña. En 1959, siguiendo el ejemplo de varias naciones latinoamericanas y europeas contra la revolución, el Parlamento quiteño ordena el retiro del Embajador de Quito en Cuba y rompe las relaciones diplomáticas con ese país. En enero de 1963 se elimina los huasipungos, y se ordena la entrega de los terrenos trabajados para los hacendados a los indígenas que habían estado allí por generaciones.

En 1963, Clemente Yerovi asume el cargo de primer ministro, mismo que ocuparía por dos periodos consecutivos. En diciembre de 1968 fallece el rey Leopoldo II, y su hija Victoria Antonieta es coronada el 2 de enero de 1969. En 1970 se inicia la extracción de petróleo en el Gran Ducado de Santa Elena, para lo que se crea la Compañía Quiteña de Petróleos del Amazonas.

Segundo periodo republicano

La República de Quito

Artículo principal: República de Quito

Reina Victoria Antonieta (Reino de Quito)

Reina Victoria Antonieta.

Guillermo Rodríguez Lara (Reino de Quito)

Gral. Guillermo Rodríguez Lara, presidente de la República de Quito (1972-1979).

El 15 de Febrero de 1972, aprovechando una gira internacional del primer ministro Clemente Yerovi, el jefe del ejército Guillermo Rodríguez Lara, apoyado por la CIA estadounidense (en el marco de la Operación Cóndor) y un grupo de soldados leales (llamados Los Republicanos), llevó a cabo un golpe de Estado que acabó con el exilio del Secretario de Gobierno, Assad Bucaram, y la toma del Palacio Legislativo.

La monarca Victoria Antonieta, que se hallaba de vacaciones en la Rivera Maya (México), envió un mensaje televisado en el que pedía el cese de la violencia y el retorno institucional. El general Rodríguez Lara respondió con un mensaje radiovisado en el que proclamaba el estado de excepción y prohibía el retorno del presidente Yerovi, junto a la disolución del Parlamento y el establecimiento de la Junta de Gobierno Militar. Los presidentes y portavoces de los respectivos partidos políticos decidieron acatar el estado de excepción hasta la aclaración del nuevo orden nacional.

El dia 17, la Junta de Gobierno aprobó por 5 votos a favor y 2 en contra proclamar la República de Quito "en pos de la unidad nacional y para librar la nación de la tiranía y el despotismo de la familia Sucre", además de la prohibición de retorno de la reina Victoria Antonieta y la expulsión inmediata del país de los demás miembros de la familia real.

La reacción en el seno del pueblo fue dispar; en los territorios de Guayas, Maynas y Amazonas se desataron aclamaciones públicas a favor de la fundación de la república, ya que en la monarquía se sentian menospreciadas a favor de Quitburgo y las regiones de la Sierra. Mientras que en las regiones mas conservadoras, como el Archiducado de Los Andes y los principados de Putumayo, Azuay y Loja, se dieron fuertes enfrentamientos que se saldaron con 18 muertos, incluyendo el famoso amotinamiento de la XVIII legión Tulcán

Hasta 1975 se decidió mantener una posición autoritaria y se nombró a la Junta de Gobierno, presidido por Guillermo Rodríguez Lara, y formado por 6 jefes militares (uno por cada ducado), disolviendo el parlamento permanente hasta nueva orden, y prohibiendo cualquier partido.

Durante este periodo las manifestaciones políticas estuvieron terminantemente prohibidas, y reprimidas violentamente, ya sea por el ejército o por el cuerpo paramilitar Guardianes Republicanos, formado por mercenarios afines al régimen, el gobierno para asegurarse el apoyo incondicional del ejército les aumentó el sueldo un 150% en 1972, superior al índice de inflación (4%).

La República durante su existencia atravesó un auge económico producido sobretodo por los buenos precios de sus 2 principales materias de exportación: petróleo y banano, y comenzó un periodo de endeudamiento extremo, pasando la deuda nacional del 15% del PNB en 1972 al 45% en 1979, pudiendo emprender grandes obras públicas que beneficiaron a la ciudadania quiteña, como la fundación de la Presa Paute (1978) o la extensión del ferrocarril Quito-Cuenca hasta Loja (1979).

El gobierno republicano se mantuvo hasta el 3 de agosto de 1979, cuando la guerrilla Alfaro Vive Carajo (AVC), que venía operando desde 1975 con ayuda financiera y soporte de la URSS, llevó a cabo un golpe de Estado que acabó con la vida del presidente Rodríguez Lara y 78 personas más, la mayoria soldados de las Fuerzas Armadas y de seguridad.

Debido al apoyo popular que suscitó el nuevo golpe, las Fuerzas Armadas intervinieron y el nuevo jefe mayor del ejército, Augusto Bellaterra, pidió el retorno de la familia real para ocupar el trono, esta vez en favor del príncipe Antonio de Wittelsbach-Sucre; y de esta manera gestionar la transición que se llevó a cabo en un tiempo fugaz, convocando elecciones generales y restableciendo la constitución de 1951.

Segunda restauración Sucre

Coronación de Antonio II de Quito - 1979 (Reino de Quito)

Coronación de Antonio II.

El 5 de agosto de 1979 se firma el Tratado de Carondelet, mediante el cual la República de Quito volvía a convertirse en una monarquía constitucional, solicitando a la ex reina Victoria Antonieta, ceder sus derechos dinásticos en favor de su hijo mayor ya que los grupos que habían reclamado la salida de la antigua monarquía aún no habían sido apaciguados en su totalidad, mientras que la coronación de un nuevo miembro de la familia real significaría también un nuevo comienzo, por lo que se acordó además el cambio de nombre de la dinastía Sucre-Quito a Wittelsbach-Sucre.

Antonio de Wittelsbach-Sucre, de apenas 18 años de edad, es coronado como Rey de Quito el 10 de agosto del mismo año, nombrando como su regente hasta los 21 años, a su abuela Beatríz, quien se había ganado el aprecio de la inmensa mayoría ciudadana durante el reinado de su esposo Leopoldo.

Periodo moderno

Crisis económica de finales del siglo XX

El 1 de septiembre de 1979 toma posesión el nuevo Primer Ministro de la nación, el progresista Jaime Roldós Aguilera, relevando al Parlamento de sus obligaciones como Jefes de Gobierno encargados tras la restauración. De talante izquierdista y populista, Roldós se ganó varios enemigos durante los primeros meses de su gobierno, pues se pensó que moderaría la línea política vivida durante la República.

Jaime Roldós Aguilera

Jaime Roldós Aguilera.

Roldós continúa con la línea de endeudamiento del gobierno republicano, sin embargo se empiezan a apreciar los primeros signos del sobre endeudamiento acarreado. En marzo de 1980 pone el ejecútese al decreto que reduce a 40 horas la jornada del trabajo en la semana. El 1 de noviembre del mismo año se aprueba el decreto que duplicó el salario mínimo vital de los trabajadores, a 1.000 coronas mensuales (US$ 370 al tipo de cambio vigente a la fecha).

El 15 de abril de 1981 se conformó una junta de notables del país para buscar la solución a una pugna de poderes con el Parlamento, presidido por su antiguo co-ideario, mentor y tío político, Assad Bucaram. Roldós muere en un accidente aéreo el 24 de mayo de 1981, mientras viajaba a una ceremonia en el principado de Loja; tejiendo una serie de hipótesis sobre un asesinato planeado por Assad Bucaram y el gobierno de Estados Unidos.

Facultado de acuerdo a la Constitución, el rey Antonio II nombra al Presidente del Congreso, Oswaldo Hurtado, como primer ministro encargado hasta terminar el periodo que debía cumplir Roldós. Hurtado continuó con las obras iniciadas por su predecesor, en la medida que la cada vez más visible crisis económica le permitía, aunque fue luego ampliamente criticado por ordenar la coronización de las deudas privadas suscribidas en dólares, porque luego los organismos privados no pagaron las cantidades prometidas en coronas, elevando automáticamente la deuda pública del 51% al 78% del PIB en 1984.

León Febres Cordero

León Febres-Cordero.

Aquel mismo año asume como primer ministro el conservador León Febres Cordero, quien lidió con conflictos intestinos en el seno del partido (pertenecía a la corriente Social Cristiana) junto a una durísima oposición del Partido Laborista y el nuevo Partido Popular, que le acusaron de amañar las elecciones. Este periodo se caracterizó por varios problemas sociales, como el aumento del desempleo, la corrupción y una durísima represión policial, que le supusieron condenas internaciones (como el secuestro de los hermanos Restrepo, aun sin resolver) y la economia quiteña daba muestras de sobrecalentamiento (la inflación subió hasta el 24% y el crecimiento económico se estancó a mediados de 1987.

En 1989 asume como primer ministro el laborista Rodrigo Borja Cevallos, quien gobernó con una cómoda mayoría parlamentaria. Durante su gestión la crisis naciente se hizo más persistente con las devualuaciones de la corona (de 240 Cr a 490 Cr por $ en 1994) y la caída de los precios del petróleo, tuvo que enfrentarse a la dura oposición tanto del partido conservador como del partido progresista. De talante izquerdista, Borja Cevallos promovió leyes para proteger al pueblo indígena y estableció sólidas medidas anti-corrupción.

En 1996 asume la jefatura de gobierno el conservador Sixto Durán Ballén, quien debió enfrentar no solo la indetenible crisis económica que socavó la economía quiteña (cayendo un -11,4% en 1999) junto a una inflación desbocada (129% a finales de 1999), sino también una serie de escándalos de corrupción en todas las castas políticas del país, siendo la más recordada la de su Secretario de Gobierno, Alberto Dahik.

En 1999 Abdalá Bucaram, del Frente Popular (coalición de varios partidos pequeños de centro-izquierda), asume el primer ministerio. Populista y apodado "el loco", se ganó pronto la antipatía de muchas esferas políticas y sociales, aparte de un destacado caciquismo que hizo peligrar la estructura democrática del Reino en pro de un nepotismo clientelar.

El anuncio de propuesta el 14 de Enero de 2000 para un referéndum de reforma constitucional para la posible celebración de un plebiscito de apoyo a la monarquía o una nueva república acabó por socavar el apoyo en el primer ministro Bucaram, perdió la confianza del rey Antonio, y una fugaz moción de censura lo destituyó el 6 de febrero, siendo reemplazado por Jamil Mahuad del Partido Conservador. Tras una fútil resistencia en el palacio de la Circasiana, las FFAA le prestaron un helicóptero para poder huir de la masa encolerizada que pedía su enjuiciamiento.

Totalmente derrotado, y formalmente acusado en el Congreso de corrupción, nepotismo y incapacidad mental para gobernar, huyó al Gran Ducado de Panamá, donde recibió asilo.

Inicios del siglo XXI

Rosalía Arteaga Serrano (Reino de Quito)

Rosalía Arteaga Serrano.

Entre febrero y septiembre del año 2000, el primer ministerio fue encargado al conservador Jamil Mahuad Witt, quien presentó el Plan Sucral como respuesta definitiva a la crisis económica vivida desde los años 80, siendo aprobada finalmente el 20 de Abril y entrando en vigor el 1 de Enero de 2001.

La triunfadora de las elecciones generales del 2000, Rosalía Arteaga Serrano, se convirtió en la primera mujer en ejercer el cargo político más alto del Reino. Durante su gobierno atravesó numerosas crisis de gabinete que casi produjeron la caída del mismo, incluidas dos mociones de censura, un enfrentamiento político con su antiguo mentor y ex presidente del partido laboristaRodrigo Borja Cevallos; y numerosos casos de corrupción que implicaron a ella y a su gabinete. La crisis económica de finales del siglo XX empezaba a detenerse paulatinamente, aunque aún dejaba ver sus secuelas en la economía quiteña; aún así se le reconoce el empuje a la educación y la literatura, así como numerosos avances en la igualdad de género.

En 2005 llega a La Circasiana el ex militar Lucio Gutiérrez Borbúa, del Frente Popular. Durante su gobierno siguen percibiéndose signos de recuperación económica, aunque aún muy lentos. Sin embargo, su carácter populista y totalitario, sumado a los enlaces familiares en todas las funciones del Estado, terminaron mermando la popularidad de Gutiérrez y la filtración de documentos que probaban su implicación en casos de corrupción (el célebre Caza al sucral del pueblo) por propios ministros, unidas a la manifestación popular se que organizó ocasionaron su salida repentina del poder.

Recuperación económica

Rafael Correa (2006)

Rafael Correa Delgado.

Con la llegada al poder del primer ministro Rafael Correa (2007), apoyando por un amplio sector de izquierdas y los sindicatos, se inicia un acelerado proceso de recuperación económica en el país.

En 2008 se sucede una profunda crisis económica en los países desarrollados, que el premier ordena atajar y evitar el contagio al Reino con un ambicioso plan de estímulo económico, dotado en 75.000 millones de SRL, junto a una drástica devaluación de la divisa,   lo cual logra mantener la economia relativamente saneada (el PIB experimentó una caída del -2,6% aquél año), unida a una posterior y rápida recuperación.

En 2010, en pleno Ecuador de su mandato, sufre un intento de golpe de estado aupado por el sindicato de policías, que reclamaba un aumento de sueldo, y supuestamente colaboración indirecta del Partido Conservador, pero finalmente, fue fallido y se ordenó una investigación que concluyó sin imputaciones ni culpables.

En 2012 fue reelegido con un amplio respaldo y se propone para el 2017 como retos en esta legislatura poder ingresar en la OCDE, iniciar la integración latinoamericana a nivel político y económico (con la introducción del Amero y las elecciones al Parlamento Suramericano).

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