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Durante todo el siglo XVIII y parte del XIX las diversas fronteras con el indio fueron escenarios de combates entre los hispanoamericanos y diversas naciones indias.

Nueva España

Guerras indias en Nueva España

Alta Luisiana

Florida

1761

Febrero: Los alabamas atacan el pueblo de los tallapoosas (también creek, pero amigos de los españoles) de Punta Rasa, en Garçon Point (bahía de Pensacola; Florida), resultando muertos varios soldados, una mujer y un niño y meses después emboscan en la misma Garçon Point a un destacamento, matando a 2 soldados y capturando a 4, que luego torturan y asesinan, salvo a José Joaquín Mexía, que se hace el muerto y a pesar de arrancarle el cuero cabelludo, sobrevive.

Indios creek queman la misión de San José de Escambe (9 abr), fundada en la década de 1740 por refugiados apalaches de Escambe dirigidos por el jefe Juan Marcos Fant en el río Escambia (al N de Pensacola; Florida) y los supervivientes se instalan junto a Pensacola.

1817

En el Castillo de San Marcos, dos líderes indios, Josiah Francisco “Palo Rojo Creek” y Homathlemico firman un tratado de amistad con el gobernador español.

Río de la Plata

El malón

Conocemos poco sobre los malones indígenas; si bien los hubo, nunca tuvieron  la magnitud y trascendecia de los ocurridos en el Río de la Playa en los siglos XVIII y XIX. Los motivos fueron  territoriales, económicos y de mujeres. La variedad de individuos que integraban estos malones era notable:  entreverados con indios  bravos y mansos, habia cristianos, esclavos fugados, soldados desertores, jóvenes que por diferentes motivos, sobre todo las levas, desertaban de sus casas. También había gauchos fuera de la ley.

Malones

El malón es definido por los diccionarios como la 'irrupción o ataque inesperado de indios'. Pero en ese ataque no tenía lugar la improvisación; todo estaba planeado. Para la organización del mismo, las tribus ponían en marcha los siguientes pasos:

El parlamento: entre los pampas, araucanos y otras parcialidades, se trataba de una asamblea utilizada en situaciones especiales como por ejemplo visitas apreciadas o cuando se necesitaba discutir y tomar decisiones en torno a problemas técnicos, políticos o estratégicos concernientes a la comunidad.

Durante el parlamento, los miembros de la comunidad se sentaban formando una rueda y cada jefe pasaba al centro para presentar sus argumentos en torno de la cuestión tratada. Todos debían oír con atención las explicaciones que se daban, los interlocutores no podían interrumpirse; los oradores debían expresarse en un tono sereno, plantear las razones en forma de interrogantes, prolongar la vocal de la última sílaba expresando que su alocución finalizaba y cómo señal al próximo contendiente para que se aprestara a iniciar su disertación. Si bien las formas tenían enorme importancia y sólo sobresalía quien demostraba cualidades oratorias y actorales, también se ponía el acento en las razones y los argumentos que se exponían. El discurso constituía para estas parcialidades, la posibilidad de persuadir, convencer, planear, aclarar malos entendidos, lograr adeptos a un proyecto o descartarlo.

Servicios de inteligencia y preparativos: Una vez que el malón estaba decido, comenzaba a funcionar servicio de inteligencia que estaba compuesto por indígenas que, camuflados en los pajonales cercanos al sitio que iba a ser blanco del malón, pasaban días y días observando detenidamente todos los movimientos que allí se realizaban, analizando las vías de acceso al lugar (estado de los caminos, aguadas, pantanos) y tratando de memorizar la cantidad de ganado, cuál era el total de hombres y cuántos estaban dedicados a la vigilancia del fortín.

Indios mansos que vivían en las estancias y poblados cercanos al fortín, del que conocían su funcionamiento a la perfección, actuaban muchas veces como informantes completando los datos que harían posibilitarían llevar a cabo el malón.  Los pulperos, quienes se veían en el desafío constante de sobrevivir en la frontera, algunas veces actuaban como espías, pero eran espías muy especiales ya que brindaban información tanto a la indiada como a los ejércitos a cambio de su tranquilidad y de alguna compensación. Luego que el servicio de inteligencia realizara el reconocimiento del terreno y recopilara la información necesaria, los preparativos continuaban en las tolderías. Allí, se planificaba la estrategia a seguir y cuándo se produciría la acción. Enseguida afilaban los facones y las puntas de las lanzas,  verificaban el estado de las boleadoras, seleccionaban los caballos.  

Ejecución del malón: Concluidos los preparativos, montaban en sus caballos en dirección a las cercanías del fortín, siguiendo cuidadosamente su plan. En el silencio del campo, se oía un ruido muy parecido al eco de los truenos, que se hacía cada vez más y más potente... era el del galope de los caballos sumado a los gritos de los indios, así se anunciaba la llegada del malón.

Al llegar, se enfrentaban con los pobladores y con los hombres del fortín. Incendiaban las casas y tomaban todo lo encontraban a su paso, comida, ropa, cautivos y fundamentalmente, el preciado ganado. Se retiraban velozmente y comenzaba la persecución. 

El regreso no era nada fácil, porque había que arrear gran cantidad de animales, cautivos y mercancías en medio de la persecución de los fortineros y los hombres de los poblados.

La Pampa

1778: asume Vértiz como virrey disponiendo en 1779 una serie de medidas tendientes a “pacificar la frontera” como el reforzamiento de la línea militar a lo largo del río Salado y junto a ello, el cierre del comercio interétnico y el apresamiento de líderes indígenas. Efectivamente, Vértiz activó el avance de la frontera con el traslado del fuerte del Zanjón a Chascomús, la fundación de las guardias de San Miguel de Monte, Rojas y Ranchos, y dejar instalados cuatro fortines, el de Lobos, Navarro, Areco y Mercedes, elevando a once el total de fuertes y guardias: Chascomús, Monte, Luján, Salto, Rojas, Ranchos, Lobos, Navarro, Areco, Mercedes y Malincué. Asimismo, se crearon en la costa patagónica los fuertes de Carmen de Patagones, San José y San Julián.

Uno de los líderes más preeminentes del período, el cacique “auca” Lorenzo Calpisqui, se vio directamente afectado cuando en noviembre de 1779 apresaron en Buenos Aires a su hermano -Pascual Cayupilqui-, y a su sobrino. Bajo esta política también fueron tomados como rehenes miembros de otros linajes indígenas importantes, como la familia del cacique “pampa” Tomás Yahatí y del cacique “ranquel”.

Catruén, cuyo padre, el cacique Toroñán, había sido apresado y deportado a Montevideo años antes. Otro de los jefes ranqueles afectados fue Guchulep, cuyos hermanos fueron asesinados por el alférez José Peralta en la zona de “los Zerrillos”.

1788: El virrey del Río de la Plata, Nicolás Felipe Cristóbal del Campo y Rodríguez de Salamanca, ordenó emprender la llamada “Campaña al desierto”, dirigida por su sucesor, Nicolás de Arredondo. Se denominaba “desierto” a los territorios en donde el hombre blanco no ejercía su dominio: territorios ocupados por tribus aborígenes. Entre los objetivos de la campaña se cuentan el incorporar tierras para la ganadería y el acabar con los malones que asolaban la frontera. Finalmente, la expedición de Arredondo, integradas por 930 hombres, llegó hasta el Río Negro, incorporando 2900 leguas cuadradas de terreno y reduciendo la acción de los indígenas, mediante el uso de la fuerza y la diplomacia. La campaña fue realizada en cuatro columnas:

  1. Desde Chile actuaría sobre los mapuches del sur de Llanquihué y confluiría con las columnas rioplatenses en las márgenes del lago Nahuel Huapi.
  2. Otra desde Mendoza, desde el río Desaguadero y el Atuel hasta el Colorado.
  3. Otra desde el Fuerte San Lorenzo del Chañar en la frontera sur de Córdoba, hasta Choique Mahuida y las nacientes del Río Negro.
  4. Desde la Fortaleza Protectora Argentina avanzaría por la "rastrillada de los chilenos" a unirse con las fuerzas de Mendoza y atacar en la isla Grande de Choele Choel, para luego continuar hacia el País de las Manzanas (Neuquén).

Una política de “agasajos” con los principales jefes indígenas regionales permitió a las autoridades coloniales el acercamiento necesario que culminó con la firma de un tratado de paz escrito, conocido como las paces de “Laguna Cabeza de Buey” (1790). Estas se componían de 9 artículos, siendo el 2° el más relevante porque reconocía a Calpisqui como “cacique principal de todas las pampas y cabeza de esta nueva república”,encontrando un concepto nuevo para referirse al territorio indígena como una „nación autónoma‟. Los demás artículos se referían a ubicación de tolderías en las sierras, el potreo de yeguas, la defensa mutua ante otras naciones indígenas o hispano-criollos “malhechores” y el intercambio de cautivos que tuvieran en su poder. La otra novedad era que los indígenas firmantes se comprometían a proveer y defender al establecimiento militar de Carmen de Patagones.

Gran Chaco

El gobernador del Paraguay José Martínez Fontes logra un acuerdo de paz con el cacique Guachichi, de los abipones (pámpidos de lengua guaycurú) y funda para su grupo la reducción que llama del Santo Rosario y San Carlos del Timbó (24 nov 1767).

Gran Chaco
Inicio:

22 de Abril de 1848

Fin:

20 de Junio de 1849

Lugar:

Río de La Plata

Resultado:

Se pacifican las tribus chaqueñas, se ganan territorios para la colonización, se abre un camino directo desde Jujuy/Salta hacia el río Paraná

Majores batallas:

Cabeza del Toba - La Cangayé Puerto Guaraní - Quebrachal

Combatientes

España

Chanés Tobas Weenhayekes mocovíes

Comandantes

Pascual Echagüe Juan Pablo López Carlos Antonio López Ynsfrán José Mariano de Iturbe

caciques y capitanejos varios

Fuerzas

2700-3000 soldados y marineros

s/d

Bajas

s/d

200-250 muertos

  [Source]


Campaña del Gran Chaco

En 1848 los malones tobas llegan a amenazar a la ciudad de Santa Fe a orillas de la laguna Setúbal.. Se ordena una campaña dividida en 3 alas:

Sur-Norte, dirigida por el gobernador santafesino Pascual Echagüe y Juan Pablo López, soldado valiente y gaucho hábil,
Norte-Sur, salida desde Asunción al mando del teniente coronel Carlos Antonio López Ynsfrán.
Oeste-Este, comandado por el teniente coronel José Mariano de Iturbe.
Paralelamente, la Marina envía como apoyo los vapores Sol Argentino, Laura Leona, Leguizamón y Río de las Piedras. La tripulación de estos vapores navegan el Bermejo y el Pilcomayo, combatiendo en varias acciones contra los tobas, a los que derrotan en Cabeza del Toba. durante la campaña se funda la ciudad de Clorinda, ubicada en la margen derecha del río Pilcomayo aproximadamente 10 km de la desembocadura en el río Paraguay.
El 16 de abril de 1849 el teniente coronel José Mariano de Iturbe salió de Jujuy con 250 hombres montados en mula, pertenecientes a un regimiento que había formado con reclutas de Salta y Jujuy y destinado a la frontera de Orán. Pasó por La Cangayé, la antigua reducción de Nuestra Señora de los Dolores que había sido fundada en 1781 cerca de la unión de los ríos Teuco y Bermejo, continuó costeando el Bermejo y luego se internó en el Chaco hasta alcanzar el río Paraná frente a Corrientes luego de 1.250 km recorridos en 56 días. Sometió a once caciques y miles de indígenas que fueron destinados a la zafra de caña de azúcar y reconoció un camino hacia Corrientes.

Perú - Amazonia

El 26 de octubre de 1859, la cañonera "Napo", al mando del teniente primero Manuel Melitón Carvajal Ambulodegui, logra remontar por primera vez el pongo de Manseriche, en la Comandancia General de Maynas y Quixos (Perú), no sin dificultades, lo que obligó a la nave a usar toda su fuerza.
El objetivo es establecer guarniciones en diferentes puntos de la región regada por el Marañón o Amazonas y sus afluentes del norte y del sur. Ambulodegui combate con éxito a los indígenas amazonios, dirigidos por intrusos brasileños.

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