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Historia Alternativa

Guerra Sudamericana (Chile No Socialista)

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Guerra Sudamericana
Cambios en América del Sur (CNS)
Inicio:

16 de agosto de 1978

Fin:

7 de enero de 1980

Lugar:

Sudamérica, Océanos Pacífico y Atlántico

Resultado:
Combatientes

Flag of Chile Chile
Bandera Paraguay Paraguay
Bandera Brasil Brasil
Bandera de Ecuador Ecuador

Bandera Argentina Argentina
Bandera Perú Perú
Bandera Bolivia Bolivia

Comandantes

Flag of Chile Eduardo Frei Montalva
Flag of Chile Gral. Augusto Pinochet
Bandera Brasil Gral. Joao Figueiredo
Bandera Paraguay Gral. Alfredo Stroessner
Bandera Ecuador Gral. Guillermo Rodríguez Lara

Bandera Argentina Almte. Emilio Massera
Bandera Argentina Gral. Luciano Menéndez
Bandera Argentina Gral. Roberto Viola
Bandera Perú Gral. Francisco Morales Bermúdez
Bandera Bolivia Gral. Juan Pereda Asbún

Fuerzas

Flag of Chile 600.000
Bandera Paraguay 200.000
Bandera Brasil 1.500.000
Bandera Ecuador 250.000
Total: 2.550.000

Bandera Argentina 980.000
Bandera Perú 700.000
Bandera Bolivia 250.000
Total: 1.930.000

Bajas

Muertes: 430.500 aprox. *350.000 de militares
*80.500 de civiles
Heridos: Mas de 100.000 (entre civiles y militares)

Muertes: 590.000 aprox. *400.000 de militares *190.000 de civiles
Heridos: Mas 150.000 (entre civiles y militares)

  [Source]

La Guerra Sudamericana fue un conflicto militar que se extendió cerca de un año y medio y enfrentó a varias naciones de América del Sur, aunque originalmente sólo involucró a Chile y Argentina.

Hasta el día de hoy ha sido la mayor contienda bélica de toda la historia sudamericana, con más de cuatro millones de soldados movilizados, pertenecientes a sietes países, los cuales en su mayoría alcanzaron un estado de guerra que los obligo a destinar casi todos sus recursos al esfuerzo bélico. A su vez, el conflicto provoco una enorme de bajas, tanto civiles como militares, de manera directa (combates) o indirecta (enfermedades) convertiendolo en el más sangriento de América del Sur desde la Guerra de la Triple Alianza en el siglo XIX.

Originado por la disputa chileno-argentina por la posesión de la estrategicas islas del Canal del Beagle, la guerra comenzo a mediados de 1978 y rapidamente involucro a otros países que adhirieron con cada bando, principalmentes por razones por viejas pero fuertes razones historicas y geopoliticas.

Aunque el enfrentamieno comenzo favorable para las fuerzas argentinas, luego de casi un año y con el involucramiento parcial de la comunidad internacional, la marea cambio decisivamente en beneficio de Chile, cuyas tropas tomaron la iniciativa en todos los frentes, forzando la completa retirada de los aliados de Argentina de vuelta a sus territorios.

Al final, la guerra termino por partes, siendo los chilenos los primeros en conseguir un armisticio en septiembre de 1979 con los argentinos, y luego la paz con peruanos y bolivianos. Siguieron Ecuador y Paraguay en sus respectivos frentes, y por ultimo Brasil en el mes de enero de 1980. A raíz de estos diferentes acuerdos de paz y los nuevos territorios cedidos por los países derrotados, el mapa de Sudamerica cambio de manera importante en varios sectores, tal como hoy se aprecia.

Antecedentes

La causa inmediata de la Guerra Sudamericana fue el ataque argentino a las islas del canal del Beagle, controladas entonces por Chile, y cuya soberanía llevaba en años en disputa entre ambos países. A medida que el conflicto progreso, otros países del continente se unieron a la lucha motivados por diferentes causas, historicas y geopoliticas principalmente.

Conflicto del Beagle

En 1971, los Presidentes de las Repúblicas de Chile y de la Argentina acordaron someter la cuestión al arbitraje de la Reina Isabel II de Inglaterra, quien seis años después dio a conocer la sentencia, conocida como Laudo Arbitral de 1977 (30 de junio), la cual dictamino que las islas Picton, Nueva y Lennox así como los islotes adyacentes pertenecían a Chile, además e otorgar aguas navegables en el canal Beagle a ambos países (islote Snipe otorgado a Chile y la isla Gable y las islas Becasse a Argentina), siendo el límite marítimo una línea de puntos equidistantes a las costas chilenas y argentinas más cercanas. Chile acepto el fallo, pero el régimen Argentino lo declaro "insanablemente nulo".

Canal del Beagle

Mapa que muestra el territorio en litigio

Ante esta negativa, entre fines de 1977 y principios de 1978, los gobiernos de Frei Montalva y del General Viola intentaron vía negociaciones directas llegar a una solución, teniendo lugar reuniones entre ambos jefes de estado, pero sin éxito.

El rapido fracaso de las negociaciones se debio principalmente a la disputa que en ese momento existia dentro del propio regimen militar argentino, entre el General Viola, partidaroo de una salida pacifica, y la facción más dura y populista de las fuerzas armadas, quienes propiciaban un enfrentamiento armado con Chile. Estos nacionalistas habían comenzado a aumentar su influencia dentro del gobierno luego del asesinato del antiguo governante, el General Videla, por parte de los montoneros, y para 1978 ya habian alcanzado una influencia casi total sobre el aparato gubernamental de la nación, dejando a Viola sin apoyo dentro de la Junta Militar, y presionandolo para terminar con las conversaciones, lo cual finalmente hizo en febrero. Un mes después, General Roberto Viola decidio entregar la Presidencia de la Junta al Almirante Emilio Massera, uno de los lideres nacionalistas y fuerte partidario de la guerra. El nuevo gobernante argentino comenzó de inmediato una campaña para exigir al gobierno chileno la devolución de las islas, mientras planes para una invasión a Chile fueron implementados en los siguientes meses.

Situación en Chile

Con las negociaciones muertas, la mayor parte de Chile se alineo tras la posición del gobierno, defendiendo la soberanía sobre el Beagle. Sin embargo, el país aun se estaba recuperando de los eventos del año anterior. El desastroso intento de revolución socialista ocurrido en 1977 no solo había significado un reordenamiento de la politica interna, sino que además había cambiado para siempre el pensamiento de la sociedad hasta entonces. Una guerra podría unir a una sociedad dividida o podría alterarla aún más, y esa fue una de las razones que llevaron fuertemente al gobierno militar argentino a presionar una guerra, creyendo que un Chile debilitado sería más facil de vencer.

Concientes acerca de ello, el gobierno del Presidente Frei Montalva inicio una serie de programas para preparar a la gente, mientras el gasto militar (que ya venia subiendo desde antes) se triplico, financiado principalmente por los recursos del Cobre, aunque, le valdría criticas de sectores de oposición anti-belicistas. También, la Cancillería inicio una revisión del apoyo internacional que tenía Chile, en especial en la región, donde la administración de Jorge Alessandri unos años antes también realizado importantes esfuerzos para conseguir apoyos.

Situación en el continente

Con las tensiones en aumento entre Chile y Argentina, pronto en el continente también se empezo a ver involucrado de alguna forma en la cadena de eventos que llevarian a la guerra. El gobierno de Massera, habia comenzado desde antes de asumir conversaciones con las Repúblicas de Perú y de Bolivia para ver la posiblidad de aliarse en contra en Chile. Ambos países, dirigidos por dictaduras militares de caracter nacionalistas, se mostraron a favor de esa idea, impulsados por el recuerdo historico de la derrota en la Guerra del Pacifico, que precisamente en 1978 cumpliria un siglo desde que sucedio.

Sin embargo, una guerra contra Chile también amenazaba con provocar la intervención, a favor de chilenos, de otros países de la región, especialmente de Brasil. La rivalidad por la supremacía continental entre Brasil y Argentina databa desde antes de la independencia, y se mantenía aun vigente en pleno siglo XX. Por ello, y en medio del clima de hostilidad que marco la decada 1970, la cancillería chilena logro asegurar la ayuda de Brasil en un eventual conflicto, una labor que en realidad había empezado años atrás, debido a los temores que ya se tenian acerca de la posibilidad de guerra. Otro aliado chileno era Paraguay, gobernado de hacia decadas por el General Alfredo Stroessner. La vieja enemistad entre Paraguay y Bolivia que se arrastraba desde la guerra en la decada 1930 por el control del Chaco, inclinaba al gobierno paraguayo del lado chileno, pero lo que aseguraba un apoyo de este país en caso de conflicto eran los lazos de amistad y cooperación entre las fuerzas armadas de ambos países; de hecho, el entonces Comandante en Jefe del Ejercito chileno, Augusto Pinochet, era considerado por Strossner como un gran amigo. Ecuador también tomo partido del lado chileno, tanto por sus conflictos con Peru, como por el hecho de que el gobernante General Lara Rodríguez recibio apoyo de la administración chilena para sustentar su gobierno, a cambio de permitir la democratización del país.

El resto de los países del continente como Colombia, Venezuela y Uruguay en especial, aunque se mostraban a favor de la posición chilena en su mayoría, finalmemte optaron por no inmiscuirse más en la disputa. La posición uruguaya resulto muy delicada porque de estallar una guerra, los combates terminarian rodeando a todo el país.

De esta forma, en unos meses, América del Sur se vio dividida en dos bandos no oficiales, mientras la amenaza de que la guerra estallara se acrecentaba a cada momento.

Desarrollo

Luego de semanas de preparación, la dictadura Argentina puso en marcha a sus tropas hacia la frontera con chile y dando comienzo conflicto en la madrugada del 1 de aosto de 1978.

Frente Chileno-Argentino (Agosto de 1978 - Febrero de 1979)

Artículo principal: Frente Chileno-Argentino
Guerra Sudamericana Mapa Invasión Argentina

Mapa que muestra los movimientos argentinos y chilenos tras iniciarse hostilidades.

A las 03:00 horas del día 16 Agosto de 1978, se dio la orden de poner en marcha el denominado Operativo Soberanía, el cual consistía en invadir Chile por tres sectores - en el centro, el sur y la región austral-, mientras la flota y la fuerza aérea realizaban sus ataques.

Los aviones argentinos comenzaron su despegue desde las bases cercanas a la cordillera y rapidamente alcanzaron las principales ciudades y bases chilenas, precediendo a su bombardeo. Por otro lado, los buques de la FLOMAR iniciaron el desembarco en las islas disputadas -Picton, Nueva y Lennox- en canal del Beagle, enfrentandosé con la Armada Chilena, la cual luego de horas de duros combates logro detener el ataque argentino y acertarles serias bajas.

Frente de los Andes Centrales

El Ejercito Argentino inició su incursión en la zona central de Chile a través de los principales pasos fronterizos en las provincias de Coquimbo, Aconcagua, Santiago, O'Higgins y Talca, las cuales pasaron a formar el denominado Frente de Los Andes Centrales.

Durante las primeras horas de la ofensiva, ambas fuerzas mantuvieron sus posiciones, pero pronto las fuerzas argentinas consiguieron superar las defensas y obligaron a las tropas chilenas a retirarse de la mayoría de los puestos fronterizos, mientras las defensas eran preparadas en los alrededores de Salamanca, Putaendo, Los Andes, Farellones, San Gabriel y en el oeste de Rancagua. El Ejército chileno desplego también algunas pequeñas unidades para dificultar el avance argentino en la cordillera.

En el aire, la fuerza aérea argentina dio su primer golpe con buenos resultados, dañando sus blanco más importantes, como sedes de gobierno y bases chilenas. No obstante, la Fuerza Aérea de Chile, gracias al aviso de observadores así como por otras medidas, consiguió salvar gran parte de sus aviones, los cuales no tardaron en ser utilizados para efectuar una respuesta igualmente fuerte. Los aviones chilenos procedieron a bombardear objetivos militares en Mendoza y otras provincias en Argentina, e iniciando la batalla por la supremacía aérea en la cordillera.

Si bien el Ejercito Argentino ingreso con éxito por varios sectores, el avance se enfocaría principalmente en dos puntos de la zona central; uno en Aconcagua, cuyo primer lugar de enfrentamientos sería Putaendo, y otra en el Cajón del Maipo de Santiago. En ambas, la ofensiva argentina se movió a una velocidad similar y consiguió romper las defensas chilenas para el 20 de agosto.

Pero mientras ello ocurría en esos sectores, en otros como en el camino a la Los Andes, las fuerzas argentinas perderían en una emboscada a un contingente considerable de tropas, lo que llevaría eventualmente a las fuerzas chilenas recuperar el paso Los Libertadores.

El avance principal del Ejercito Argentino también empezaría a ver complicaciones durante su asalto sobre San Felipe y San José de Maipo, donde tras entrar en las ciudades, sus movimientos se verían detenidos por el Ejército Chileno, dando comienzo a unos enfrentamientos que se extenderían por las siguientes semanas. La resistencia mostrada allí y en otras partes de la zona central de Chile a medida que el Ejercito Argentino avanzaba llevo a la convicción a los generales argentinos a que la guerra duraría mucho más a lo calculado inicialmente.

Para fines de octubre de 1978, le llegada de refuerzos desde Mendoza permitiría al Ejercito Argentino apoderarse de San Felipe, y luego comenzar un asedio a Los Andes. En cambio, en San José de Maipo, pese a los constantes ataques argentinos, las tropas chilenas mantuvieron su posición en la ciudad. En esa misma fecha un nuevo frente se abriría en la provincia de O’Higgins, donde tropas argentinas lanzarían un considerable ataque que les permitiría apoderarse del área hasta Machalí y amenazar el centro minero de Sewell. Frente a esta situación, el Ejército Chileno comandado por Augusto Pinochet, preparo un plan para contraatacar en todo la zona de central. Esta operación, llevada a cabo entre noviembre y diciembre consiguió recuperar San Felipe y hacer retroceder a los argentinos hasta San Gabriel y Pangal.

Al comenzar el mes de diciembre, las pérdidas materiales y humanas en el lado argentino superaban a las chilenas en todos los frentes de batalla, debido al uso necesario de más tropas y recursos para superar las defensas chilenas, que se mostraban mejor planeadas y organizadas. Este hecho demostraba falencias en el diseño de los planes de ataque argentinos, lo cual incluso llevo al mando del Ejército Argentino de esa zona a remover a varios oficiales, cuyas decisiones fueron consideradas como responsables de las derrotas recientes.

En enero de 1979, con la llegada de más apoyo desde Mendoza, el Ejercito Argentino con base en Putaendo se preparo para lanzar un nuevo ataque sobre San Felipe y Los Andes, a la vez que se preparo una nueva ofensiva sobre San José de Maipo. Las operaciones comenzaron bien en los primeros días, logrando incluso la última en San José, rodear la ciudad, dejando atrapadas a las unidades chilenas. Sin embargo, con la ayuda de refuerzos, las tropas chilenas pudieron dar vuelta la situación y detener la ofensiva argentina, cuyo número de bajas empezó a crecer de manera alarmante. El plan resulto un completo fracaso y marco el fin de la ofensiva argentina en Los Andes Centrales.

Frente del Sur

El Teatro de Operaciones Sur o "Frente del Sur" abarcó la frontera chilena desde la Provincia del Bío-Bío hasta la Provincia de Palena, una extensa zona cuya condición geográfica resulto determinante en el despliegue previo de tropas por parte de ambos países. Ello, porque a medida que se avanza hacia el sur la cordillera de los Andes comienza a descender en altura, facilitando las condiciones para el cruce desde uno al otro lado.

Tanques en pueblo

Tanques argentinos en el sur de Chile.

La ventaja que proporcionaba a Chile la cordillera más al norte, dificultando el desplazamiento de las tropas argentinas, no era aplicable en este escenario, lo que obligo al Ejercito Chileno a planear de mejor manera sus defensas. El Ejército Argentino, por otro lado, conociendo de esta condición, ubico un gran contingente de tropas y vehículos en la zona de Neuquén desde donde lanzo el ataque hacia Chile el día 16 de agosto.

El objetivo principal de la invasión argentina en esta zona de Chile era la “partición” del país, siendo necesario para ello la ocupación de Valdivia, la principal ciudad ubicada en la costa. Utilizando los diferentes pasos existentes a lo largo de la frontera, las fuerzas argentinas comenzaron su entrada en territorio chileno, entablando combate de inmediato con las defensas colocadas en esos lugares. El Paso Puyehue, fue escenario de los principales combates, debido a su importancia estratégica. Pese a los esfuerzos chilenos, las tropas argentinas superiores en número y armamentos lograron eventualmente apoderarse de éste y otros pasos. Aun así, sus avances se vieron retrasado por actos de sabotajes llevados a cabos por unidades chilenas en varios caminos.

Para el mes septiembre de 1978, El Ejército Chileno había logrado contener con éxito a las fuerzas argentinas en Entre Lagos y Panguipulli, pero había sido obligado a retirarse de Villarrica. Aprovechando la ocupación de esta localidad, una nueva columna argentina penetro por el norte, llegando hasta Cunco y amenazando Temuco, lo que obligo a desviar tropas para defender la zona.

Una nueva ofensiva argentina en Entre Lagos consiguió romper las líneas chilenas, y a apoderarse de esa localidad para el 2 de octubre. Dos días después, el Ejercito Argentino inicio el asedio a Osorno, mientras una segunda fuerza se dirigió hacia el sur a Puerto Octay, desde donde esperaba luego amenazar Puerto Montt. La llegada de refuerzos permitió a las fuerzas argentinas asentarse con mayor fuerza en los territorios ocupados, pudiendo limitar el actuar de unidades chilenas de sabotaje.

Luego de la caída de Osorno a fines de octubre, el avance argentino continúo hacia el norte y hacia el sur, pero fue nuevamente detenido en Río Bueno y Frutillar. El frente en esa zona se estanco hasta el año siguiente, pero en las zonas de penetración más al norte, los enfrentamientos continuaron. Panguipulli cayó finalmente durante la primera semana de noviembre y las tropas argentinas alcanzaron Loncoche el 22 del mismo mes. Sin embargo, las fuerzas chilenas lanzaron un contraataque que permitió recapturar Cunco el día 24 de noviembre, mientras en Pitrufquén, la batalla se estanco. Ante la amenaza contra Valdivia debido a los avances argentinos en el noreste, el Ejército Chileno dispuso una línea defensiva entre Lanco y Ñancul, mientras se dio comienzo al acuartelamiento de más tropas y víveres en Valdivia, que eran traídos vía marítima.

Llegado el mes de diciembre, las tropas argentinas se apoderaron de Río Bueno y siguieron su avance hacia el norte, alcanzando Paillaco. Con esto, las fuerzas argentinas iniciaron los preparativos para el asalto final sobre Valdivia.

El 4 de enero de 1979, comenzo el sitio de Valdivia por parte del Ejercito Argentino. El primer ataque argentino es repelido, gracias a la ayuda de la fuerza aérea, pero en los siguientes, las fuerzas chilenas se ven forzadas a retroceder hacia el interior de la ciudad. Sin embargo, y pese a los enormes daños dejadas a la ciudad, la llegada constante de refuerzos y suministros permitieron al Ejercito Chileno resistir los ataques enemigos. Hacia fines de marzo, y luego de la muerte de uno de los principales generales a cargo de la operación, la cantidad de pérdidas alcanzadas por el Ejército Argentino empieza a aumentar de forma alarmante, llevando a que finalmente la batalla de un giro, con las fuerzas chilenas pasando al contraataque.

Frente Austral

El Teatro de Operaciones Austral (o Frente Austral), cubrió todo lo sucedido en la Patagonia -tanto chilena como argentina-, así como los movimientos navales de ambos países en el Atlántico Sur. Las operaciones argentinas realizadas aquí, fueron las primeras de toda la guerra, pero a diferencia de los otros frentes de batalla, donde el Ejército Argentino fue quién se mantuvo siempre a la ofensiva, en esta región la situación resulto diferente.

Luego del primer enfrentamiento entre ambas fuerzas navales, que resulto en una decisiva victoria chilena al rechazar la invasión argentina a las islas y ocasionarle graves pérdidas a la FLOMAR, los combates siguieron en tierra con una ofensiva argentina hacia Punta Arenas, Puerto Natales y en Tierra del Fuego. Los ataque argentinos, aunque con un gran despliegue de armamentos, fueron contenidos exitosamente por las fuerzas chilenas, que además contaron con la ayuda de la armada, que realizo bombardeos en la costa, diezmando a las fuerzas argentinas. La superioridad marítima conseguida por los buques chilenos durante las primeras semanas permitió a las tropas chilenas pasar al contraataque, mediante dos ofensivas en la Provincia de Santa Cruz; una hacia el interior y otra por la costa.

Hundimiento del 25demayo

Hundimiento del portaaviones Veinticinco de Mayo.

Mientras tanto, en la provincia de Aysén, el Ejército Chileno consiguió adentrarse en territorio argentino y capturar algunas localidades, si bien seguía en desventaja numérica frente a las fuerzas argentinas. La situación no cambiaría durante algunos meses más.

El 10 de septiembre las fuerzas chilenas lanzaron una campaña para conquistar Río Gallegos, apoyados por la escuadra nacional, pero la flota argentina respondió intentando una maniobra para sorprender a los buques chilenos. Sin embargo, la estrategia no funciono y la batalla no solo termino con la ocupación de Río Gallegos, sino que además en un completo desastre para la FLOMAR, perdiendo a sus buques principales, incluyendo su portaaviones, Veinticinco de Mayo. La victoria en Río Gallegos le otorgo a Chile, de manera temprana, el dominio total sobre el Atlántico Sur y sería clave en las campañas de los siguientes meses.

Sin su flota para desplazarse y ser apoyados, el Ejercito Argentino en Santa Cruz entro en una grave situación de desesperación, que llevo incluso a cancelar una inminente ofensiva con una gran cantidad de soldados para detener el avance chileno en El Calafate. Este tipo de errores fueron aprovechados por el mando chileno, que ordeno a la Fuerza Aérea realizar bombardeos estratégicos en varios caminos, aislando a varios contingentes argentinas por toda la región. Durante varias semanas las tropas chilenas pudieron seguir avanzando sin encontrar una resistencia organizada, aun cuando Argentina seguía contando con superioridad numérica. Simultáneamente, un desembarco chileno en Puerto Santa Cruz se apodero de la ciudad para el 4 de octubre.

Para noviembre de 1978, el Ejercito Chileno había alcanzando Puerto San Julián y Gobernador Gregores, pero de a poco el Ejército Argentina recuperaba organización, aunque para ello, tuvieron que ser removidos varios oficiales. Mediante la llegada de refuerzos desde el norte, la defensa argentina se centro alrededor de su base de operaciones en la zona, Comodoro Rivadavia.

El Ejército Chileno en Aysén conquisto Perito Moreno en diciembre de 1978, entrando en contacto en la misma fecha con las fuerzas provenientes de Magallanes, que además ya habían ocupado Puerto Deseado. Ambas fuerzas marchan hacia La Heras, localidad que cae el 29 de diciembre de 1978, y quedan a las puertas de Comodoro Rivadavia, aunque la reparación para el asalto tomaría unas dos semanas.

El 18 enero de 1979 se inicia el asedio chileno a la principal ciudad de Chubut, extendiéndose los enfrentamientos que incluyeron también bombardeos de la Flota chilena, durante tres semanas. Finalmente, la ultima guarnición de la ciudad se rinde el 12 de febrero.

Frente Argentino-Brasileño (Septiembre de 1978 - Marzo de 1979)

Artículo principal: Argentino-Brasileño

Frente del Norte Grande (Agosto de 1978 - Marzo de 1979)

Artículo principal: Frente del Norte Grande

Conquista de Arica e Iquique

Antes de que la guerra comenzara, el alto mando chileno sabía que eran altas las posibilidades de que Perú y Bolivia aprovecharan la situación de Chile para intentar atacar la zona norte de éste país, sobre la que reclamaban derechos territoriales. Debido a aquella amenaza, el Ejército Chileno preparo con antelación las defensas en las provincias de Tarapacá y Antofagasta, así como los planes a seguir.

Al estallar la guerra en agosto de 1978, ni Perú ni Bolivia declararon de inmediato la guerra, aunque si comenzaron el desplazamiento de grandes cantidades de tropas a la frontera. El Ejército Chileno aprovecho la momentánea tranquilidad en el norte para emprender una incursión sobre la Puna de Atacama en el noroeste argentino, que tenía como objetivo capturar aquellos territorios y forzar un canje en caso de perdidas en otras zonas del país. Las tropas chilenas no encontraron mucha resistencia en esta área, no muy habitada en comparación al resto de Argentina, pero el Ejército Argentino pronto reacciono y se dispuso a detener el avance chileno.

El 28 de agosto, Perú y Bolivia finalmente declararon la guerra a Chile y lanzaron sus ofensivas sobre Arica, Putre, Colchane y Ollagüe. En el mar, la Flota Peruana consiguió un rápido dominio durante las primeras semanas, al estar la totalidad de la escuadra chilena luchando en Magallanes, lo que le permitió realizar bombardeos a las posiciones en la costa entre Arica y Tocopilla.

Luego de un feroz batalla, Arica cayó en manos peruanas hacia mediados de septiembre, pero en el interior las cosas no marcharon tan bien para sus aliados de Bolivia. El ejército chileno aprovecho la falta de preparación de las fuerzas bolivianas, así como errores en sus planes de ataques, para emboscarlos en varios puntos de ingreso y ocasionarles enormes pérdidas. La zona entre Colchane y Ollagüe se transformo en un caos para el Ejército Boliviano, que incluso se vio obligado a retroceder y ceder algunas aéreas de su propio territorio ante contraataques chilenos. Por otro lado, en la puna de Atacama, las tropas chilenas consolidaron su posesión del área entre Susques, San Antonio de los Cobres y La Poma, aunque la reorganización del Ejercito Argentino impidió el avance más al Este.

En octubre, Iquique se volvió escenario de una nueva batalla entre fuerzas peruanas y chilenas. Aunque superados en número, la defensa chilena consiguió mantener a las tropas peruanas fuera de la ciudad, siendo clave también el apoyo de la armada chilena, que finalmente pudo destinar parte de sus buques para proteger el norte. Por otro lado, la fuerza aérea chilena continúo con sus ataques para cortar varios caminos en toda la provincia de Tarapacá, ralentizando el avance peruano. La batalla por Iquique se extendería hasta el mes de diciembre, cuando finalmente el Ejército Peruano consiguió apoderarse de la ciudad.

Sitio de Calama

Luego de la caída de las dos principales ciudades de Tarapacá, la ofensiva peruana y boliviana siguió hacia el sur, en dirección a Tocopilla y Calama. El Ejército Chileno comenzó entonces un repliegue de tropas hacia la provincia de Antofagasta, mientras consolido su ocupación de parte del territorio boliviano cercano a Ollagüe. También se precedió a dejar pequeñas unidades chilenas para que hostigaran el avance peruano-boliviano, mediante ataques sorpresas y sabotajes, una estrategia que también se había estado empleando en otros frentes de batallas.

E 1 de marzo de 1979, finalmente las fuerzas peruano-bolivianas consiguieron alcanzar las cercanías de Calama y comenzaron el asedio al área correspondiente a la ciudad y a la mina de Chuquicamata, la principal fuente de ingresos del país. Las defensas chilenas desplegadas en los alrededores consiguieron evitar que la lucha llegara a la zona urbana, desarrollándose los combates en las trincheras construidas en pleno desierto. La llegada de refuerzos desde el sur, permitió al Ejercito Chileno contener el avance peruano durante casi un mes.

Batallas de María Elena y Mejillones

En paralelo con el asedio a Calama, otra ofensiva fue lanzada por el Ejército Peruano movilizado en la costa, con el fin de cortar el envió de suministros y tropas chilenas a Calama. Luego de apoderarse de Tocopilla, las fuerzas peruanas se movieron hacia el interior, hacia las oficinas salitreras de María Elena y Pedro de Valdivia, para ocuparlas. Sin embargo, la inteligencia chilena consiguió descubrir a tiempo los planes peruanos fueron descubiertos y una trampa fue preparada por las tropas chilenas apostadas en María Elena. La batalla que se desarrollo durante varios días resulto en un desastre para el Perú, cuyas pérdidas impidieron continuar el avance por la costa. A esta derrota se sumo la perdida de varios buques de la Marina de Guerra del Perú en un combate a la altura de Mejillones en la misma fecha. Hasta ese momento ambas escuadras habían evitado un enfrentamiento al nivel de los sucedidos en Magallanes, limitándose a intercambios aislados entre algunos barcos.

Frente del Chaco (Septiembre de 1978 - Abril de 1979)

Artículo principal: Frente del Chaco

Frente Peruano-Ecuatoriano (Septiembre de 1978 - Mayo de 1979)

Artículo principal: Frente Peruano-Ecuatoriano

Frente del Amazonas

Frente Chileno-Argentino (Febrero de 1979 - Septiembre de 1979)

Frente de Mendoza

Habiendo repelido con éxito las últimas ofensivas del Ejercito Argentina en el valle del Aconcagua y en el Cajón del Maipo, el Ejército Chileno se preparo para iniciar un contraataque para expulsar a las fuerzas argentinas de vuelta a la frontera de manera definitiva. El 15 de febrero fue lanzado un ataque sobre Putaendo, la base de operaciones del Ejército Argentino de invasión. Aunque las tropas argentinas lograron contener la primera embestida, el desgaste provocado en las operaciones anteriores y la falta de suministros debido a los sabotajes de unidades chilenas finalmente los llevo a replegarse de vuelta a los pasos cordilleranos. Misma situación ocurrió en el Cajón del Maipo, aunque la retirada de las tropas argentinas se llevo a cabo de manera más desordenada debido a la inesperada apertura de un flanco en las líneas argentinas y que fue aprovechado por Chile.

A comienzos de marzo, el Ejército chileno había conseguido recuperar la mayor parte de los pasos fronterizos en Aconcagua, Santiago y O’Higgins y las tropas argentinas se encontraban de vuelta en Mendoza. El fracaso de la invasión a Chile tanto aquí como en el resto de los frentes, fue visto por varios militares argentinos como el fin del conflicto, y comenzaron a aparecer voces que advertían que ya era momento de buscar la paz. El gobierno chileno de Eduardo Frei Montalva también creyó aquello y formalmente solicito un cese de hostilidades. Sin embargo, la junta militar encabezada por el Almirante Emilio Massera rechazo tajantemente tal idea e incluso llevo a cabo la eliminación de varios militares opositores que proponían solicitar un armisticio. Massera ordeno continuar la lucha y organizar nuevos intentos para invadir. Ante esa respuesta, el gobierno chileno ordeno a las fuerzas armadas continuar la guerra y comenzar la invasión a Mendoza.

La invasión chilena a Mendoza comenzó el 2 de mayo, volviendo la actividad al Frente de los Andes Centrales luego de casi un mes y medio en que los enfrentamientos en esa zona se habían detenido. No obstante, la operación estuvo precedida por la infiltración de unidades de sabotaje por distintos y que se encargarían de dificultar la movilidad de las fuerzas argentinas. Así como lo hizo el Ejercito Argentino en su momento, las tropas chilenas utilizaron los distintos pasos cordilleranos para cruzar, encontrándose de inmediato con una fuerte resistencia que detuvo cualquier avance por varias semanas. Sin embargo, las líneas argentinas de a poco fueron rotas, y el avance chileno continuo, primero alcanzando la localidad de Malargüe, en el sur, y luego Upsallata y San Carlos, más al norte.

En el mes junio, tuvo lugar en Buenos Aires el asesinato de Emilio Massera por parte de un grupo de militares críticos a su conducción. El intento golpista tuvo la reacción inmediata del grupo que apoyaba Massera, ahora liderado por el General Suarez Mason, y que consiguió aplastar la rebelión luego de tres días. Como consecuencia de este evento, se inicio el nuevo gobierno militar se dispuso a atrapar a los oficiales que apoyaron el golpe, incluyendo a varios de los que estaban en Mendoza.

La crisis al interior de la cadena de mando argentina fue aprovechada por el Ejército Chileno para continuar la marcha sobre Mendoza, alcanzando finalmente la ciudad a mediados de julio y poniéndola bajo asedio. La batalla por la ciudad significo un gran despliegue de fuerzas y reporto grandes bajas para ambos lados, durante casi dos semanas y media. El 7 de agosto de 1979, Mendoza cayó finalmente bajo control chileno, aunque el alto costo para lograrlo, forzó al Ejercito Chileno a detener su avance sobre el resto de provincia.

Frente del Sur: Valdivia

A fines de enero de 1979, comenzó a darse un giro en la Batalla de Valdivia, luego que las fuerzas argentinas, ya muy agotadas, desistieran de sus ataques a la ciudad. Luego de la llegada de refuerzos frescos, el Ejército chileno organizo un contraataque que permitió expulsar a las tropas argentinas de la ciudad para la primera semana de febrero, aunque el Ejército Argentino aun mantenía un control firme sobre los territorios ocupados en Chile. La victoria en Valdivia levanto fuertemente la moral en las tropas chilenas, y pronto el mando chileno decidió tomar ventaja de la perdida de iniciativa por parte de los argentinos, para organizar un ataque coordinado desde Temuco, Puerto Montt y la misma Valdivia. En paralelo con esto, una ofensiva desde Cunco consiguió recuperar Melipeuco y luego el Paso Icalma.

El 11 de febrero fue puesta en marcha la "Operación Hierro" que conto primero con una ofensiva en el norte contra las posiciones argentinas en Pitrufquén, y en el sur cerca de Frutillar. Mientras la presión hacia que las tropas argentinas retrocedieran de a poco, una tercera ofensiva fue lanzada desde Valdivia contra Los Lagos y Paillaco, con el objetivo de separar a ambas fuerzas argentinas. Para el 1 de marzo, el plan había dado resultado y el Ejército Argentino quedo dividido en la fuerza principal al sur que tenía su base en Osorno, y al norte el contingente argentino que ocupaba Villarrica. El siguiente movimiento chileno se centro en acabar la fuerza del norte, y para ello se lanzo una cuarta ofensiva sobre Pucón, acompañada de bombardeos sobre el camino al Paso Mamuil Malal. A mediados de marzo, Pucón había sido tomada y las fuerzas argentinas en Villarrica quedaron rodeadas por tropas chilenas. La reconquista de Villarrica solo sería completada el 29 de marzo.

En el sur, el avance chileno por recuperar su territorio costo más esfuerzo debido a las mejores defensas dispuestos por los argentinos entre San Pablo y Purranque. Recién en mayo, las tropas chilenas lograron alcanzar Entre Lagos, amenazando con dejar aislados a las tropas argentinas en Osorno. Sin embargo, el Ejército Argentino, consciente de ello pudo contener los ataque chilenos y evitar perder la localidad, aunque de todas formas debió iniciar un repliegue masivo hacia Neuquén. Finalmente, Osorno sería liberada por el Ejército Chileno el 17 de abril de 1979, y el resto de los poblados hasta el Paso Puyehue durante la siguiente semana.

Campaña de la Patagonia

Soldados Argentinos Prisioneros

Soldados argentinos capturados durante el avance chileno por la Patagonia.

La Caída de Comodoro Rivadavia el 12 de febrero de 1979 marco una grave derrota para la Argentina y obligo a desviar tropas destinadas a apoyar la incursión en el sur de Chile, que por entonces empezaba a ser rechazada. El Ejercito Argentino estableció su nueva base de operaciones en Puerto Madryn desde donde busco reorganizar a las tropas supervivientes y detener el avance chileno desde el sur. Por otro lado, el Ejército Chileno decidió consolidar su ocupación de Comodoro Rivadavia antes de seguir avanzando por el resto de la provincia de Chubut.

Al comenzar el mes de marzo, el frente chileno se extendía desde Alto Rio Senguer, pasando por Sarmiento hasta la costa, y una vez los preparativos fueron terminados, las tropas chilenas pusieron en marcha dos ofensivas. La primera por el interior en dirección a José de San Martín, y que sería apoyada desde Palena, más al norte, donde se habían estado enviando tropas para romper el estancamiento que existía allí desde el comienzo de la guerra. La segunda columna chilena siguió el camino de la costa hacia Camarones, con apoyo de la armada. Para el 1 de abril, luego de verse obligadas a replegarse, las tropas argentinas consiguieron contener la ofensiva en la localidad de Tecka, pero en la costa, el poderío de armada chilena permitió que sus fuerzas se apoderaran de Camarones, pese a la resistencia argentina. Rawson, la capital de la provincia de Chubut se transformo entonces en el próximo objetivo del Ejercito Chileno.

Las noticias de que las fuerzas argentinas fueron expulsadas de Osorno y de que pronto comenzaría una invasión chilena a Neuquén fueron entregadas al mando militar en Aysén, el cual ordeno un mayor despliegue de tropas en el interior para presionar las líneas argentinas, que de Tecka se habían movido a Esquel en la última semana. Esquel cayó el 22 de abril, y luego la batalla se traslado a Leleque. Mientras tanto, una columna conquisto Paso de Indios y se reunió con tropas de la costa que preparan el asalto sobre Rawson.

La batalla de Rawson comenzó el 4 de mayo, aunque las defensas alrededor de la ciudad consiguieron detener el primer ataque chileno. El mar frente a la ciudad fue minado en grandes proporciones, ralentizando los movimientos de la armada para apoyar el avance en tierra. Mientras esto sucedía en la costa, en el interior, las fuerzas chilenas consiguieron avanzar más al norte hacia El Bolsón, localidad que luego será ocupada, permitiéndoles a las tropas de Aysén y Magallanes reunirse con las fuerzas chilenas que habían iniciado su avance sobre Neuquén.

El 26 de mayo, Rawson fue finalmente conquistada por el Ejército Chileno, aunque las pérdidas forzaron a detener el avance hasta mediados del mes siguiente, tiempo que fue aprovechado por el Ejército Argentino para sacar a sus tropas de manera segura y organizada, y preparar una nueva defensa en Puerto Madryn. Además, fueron desplegadas unidades argentinas de sabotaje que consiguieron demorar los avances chilenos por la costa de Chubut.

Las operaciones chilenas en Chubut volvieron a iniciar cerca del 21 de junio, con el pospuesto ataque sobre Puerto Madryn, pero así como sucedió en Rawson, la resistencia argentina contuvo durante varias semanas a las fuerzas hasta que finalmente la ciudad fue ocupada. Sin embargo, tres días después, los argentinos lanzaron un inesperado contraataque que tomo por sorpresa a las tropas chilenas en Puerto Madryn, y consiguió recuperar la ciudad en una semana. El Ejercito Argentino había recibido refuerzos desde San Antonio Oeste, y gracias a ello, pudo conseguir aquella victoria que los llevo a continuar hacia el sur, para atacar Rawson. Los enfrentamientos por la ciudad, sin embargo, se estancaron hasta las primeras semanas agosto. El ejército chileno retomo entonces la iniciativa y consiguió mantener el control de Rawson, y luego volver a capturar Puerto Madryn el 30 de agosto. Durante septiembre, las localidades de Telsen y Gastre fueron ocupadas, quedando Chile con el control de todo Chubut.

Frente de Neuquén

Luego de haber conseguido la expulsión del Ejercito Argentino del sur de las provincias de Cautín, Osorno y Llanquihue, el Ejército Chileno preparo durante fines de abril su incursión sobre las provincias argentinas de Río Negro y Neuquén. El 29 de abril comenzó el ingreso de fuerzas chilenas desde tres sectores. Primero, por el norte, a través del Paso Icalma, hacia las localidades de Aluminé, Las Lajas y Zapala. Una segunda fuerza, en dirección hacia Junín de los Andes y San Martín de los Andes atravesó el paso de Mamuil Malal. La tercera utilizo el Paso Puyehue y otros pasos más al sur que fueron desminados, dirigiéndose primero a capturar Villa La Angostura para luego avanzar hacia San Carlos de Bariloche.

Para la segunda semana de mayo de 1979, las tropas argentinas debieron atrincherarse en San Carlos de Bariloche debido no solo al avance chileno desde Villa Angostura, sino también a la presión ejercida desde al sur, donde fuerzas chilenas habían ocupado la localidad de El Bolsón. En la misma fecha, San Martín de los Andes quedo sitiado luego que la localidad de Junín fuera tomada por tropas chilenas.

A diferencia de las otras ofensivas, las tropas chilenas en norte tuvieron mayores complicaciones para avanzar, debido a la resistencia más organizada que dispuso el Ejército Argentino y que fue apoyada con llegada de refuerzos. Mientras, en la localidad de Piedra del Águila los argentinos concentraron una gran cantidad de tropas que luego movilizaron para recuperar Junín de los Andes. El contraataque argentino consiguió su objetivo y la ciudad fue recuperada el 28 de mayo. Esto llevo a que las operaciones chilenas en este sector se detuvieran, manteniéndose solamente combates en San Martín de los Andes.

No pudiendo avanzar por el resto de los frentes, el Ejército Chileno concento sus esfuerzos en San Carlos de Bariloche que finalmente fue capturada el 6 de junio, con ayuda de las tropas venidas de Aysén y Magallanes. Aquellos refuerzos enviados desde el sur fueron rápidamente integrados a las fuerzas chilenas en Neuquén para continuar con la ofensiva hacia el noreste. San Martín de los Andes cayó el 25 de junio, y luego se inicio un ataque para capturar nuevamente Junín de los Andes. Para mediados de julio, las fuerzas argentinas se replegaron de manera organizada a Piedra del Águila, pero aun resistían en Aluminé, gracias a las refuerzos enviados desde Neuquén.

Con el fin de romper las líneas argentinas y despejar el camino norte hacia Neuquén las tropas chilenas lanzaron una nueva ofensiva hacia Zapala el 17 de julio. Mientras ello ocurría, desde Junín se movilizo a un gran contingente hacia el noreste, alcanzando la localidad de Las Coloradas. Ambos ataques consiguieron disminuir los suministros enviados hacia Aluminé, debilitando la defensa de la ciudad que finalmente fue ocupada y sus defensores obligados a retirarse en dirección a Picún Leufú junto las tropas en las pueblos cercanos.

A comienzos de agosto, el asedio sobre Piedra del Águila culmino en una derrota argentinas, retirándose sus tropas de manera desorganizada, y elevando el número de bajas. Parte de las tropas chilenas en el norte, luego de capturar Las Lajas alcanzaron la ribera del Río Neuquén, mientras el resto de la fuerza se dirigió hacia Neuquén. En el sur, el Ejercito Argentino fue obligado a abandonar Picún Leufú ante la posibilidad de un ataque desde todas direcciones, concretando todas sus tropas y vehículos en Neuquén, ciudad que fue fuertemente preparada para el asedio que venía en camino.

El 20 de agosto el Ejército Chileno alcanzo finalmente Neuquén y luego de reunir la mayor cantidad de soldados y armamento comenzó el ataque sobre la ciudad. La batalla inicialmente favoreció a los defensores, quienes pudieron evitar la entrada de tropas chilenas a la ciudad. Paso más de dos semana antes que las fuerzas chilenas pudieran ingresar a Neuquén, dando comienzo a una guerra casa por casa, mientras los soldados argentinas usaban todos su recursos para impedirles el paso. Los combates en Neuquén se extendieron hasta septiembre, cuando un contraataque argentino liderado por el Coronel Martín Balza casi consigue expulsar a las fuerzas chilenas de la ciudad. Ambas fuerzas, sumamente desgastadas, declararon un alto al fuego el 18 de septiembre, cuando el gobierno argentino del General Viola finalmente pidió iniciar negociaciones de paz.

Frente Argentino-Brasileño (Marzo de 1979 - Septiembre de 1979)

Frente del Norte Grande (Marzo de 1979 - Octubre de 1979)

Reconquista del Desierto

Durante el mes de abril, con la ofensiva peruano-boliviano detenida en María Elena y Calama, y con la flota peruana seriamente dañada, el Ejército Chileno en el norte comenzó a recibir la llegada de más refuerzos desde el sur, donde la situación para el país también avanzaba de manera favorable, para organizar el contraataque y recuperar los territorios perdidos.

La Reconquista del Desierto, como se le llamo a esta etapa de la guerra, se puso en marcha el 30 de abril de 1979, con una ofensiva por mar, desembarcando al norte de Tocopilla y recuperando la ciudad el 7 de mayo. En paralelo, desde Calama se inicio el avance de fuerzas chilenas a través de la Pampa del Tamarugal, forzando a las tropas peruanas a retirarse más al norte, hasta Pica.

En la costa, la ofensiva chilena alcanzo el Quillagua y la ribera del Río Loa el 10 de mayo, para luego continuar los enfrentamientos peruanas que ocupaban varias localidades camino al norte. El 23 de mayo finalmente las tropas chilenas alcanzaron Iquique, encontrándose con una numerosa resistencia, mientras en el mar, el resto de la Marina de Guerra del Perú protegía el puerto. La batalla por Iquique se extendió hasta el 5 de junio, y culmino con una victoria chilena. Gracias a una maniobra de distracción, el Ejército Peruano pudieron huir de manera organizada hacia Arica, aunque de su flota solo sobrevivieron dos buques.

En el interior de Tarapacá, las fuerzas chilenas lograron expulsar a las fuerzas bolivianas de vuelta a la frontera, mientras el resto de tropas peruanas se agruparon en torno a Camiña para ofrecer resistencia. Los enfrentamientos duraron hasta 9 de junio, y las tropas chilenas pudieron seguir su avance hacia Putre, mientras por mar, se inicio el ataque chileno sobre Arica. A diferencia de Iquique, luego del combate de Arica se produjo una desorganización total en el Ejército Peruano al emprender su retirada, lo cual le costó la vida a cientos de soldados. Parte de los sobrevivientes peruanos intentaron huir a Putre, pero las tropas chilenas ya se habían apoderado de la localidad, acabando y tomando prisioneros con la mayoría de los soldados. Para el 22 de junio, el Ejército Peruano había abandonado por completo el territorio chileno, concentrando sus fuerzas para defender Tacna.

Campaña de Bolivia

Mientras la Operación Reconquista del Desierto tenía lugar en Tarapacá, el Ejército Chileno preparo parte de sus fuerzas para iniciar una invasión a Bolivia. Usando como base Ollagüe y los pequeños territorios bolivianos que habían sido ocupados en la frontera, las tropas chilenas comenzaron una ofensiva en el mes de junio, cuando la mayor parte de las tropas bolivianas habían sido expulsadas de Tarapacá. Durante las primeras semanas, la resistencia boliviana resulto menor a la esperada, debido a los constantes problemas internos que afectaban tras sus fracasos militares. La falta de organización, fue aprovechada al máximo por el Ejército Chileno que ocupo el Oeste de la provincia de Potosí, con bajas perdidas, mientras siguió su avance hacia el norte. El de 2 julio tuvo lugar un golpe de estado que saco del poder al General Juan Pereda Asbún por su fallida conducción de la guerra, y asumió en su lugar el General Alberto Natusch. Sin embargo, aquel cambio poco o nada ayudo, ya que las tropas chilenas continuaron su avance en la provincia de Oruro, donde no obstante la resistencia había aumentando. El Ejército Chileno lanzo desde Putre el 10 de julio una ofensiva que alcanzo Curahuara de Carangas y rodeo a un contingente boliviano que fue finalmente aniquilado gracias a la ayuda de las fuerzas que avanzaban desde el sur. Las nuevas derrotas llevaron a que el régimen Natusch fuera también derrocado el 28 de julio, siendo remplazado por el General Luis García Meza, quién buscando evitar la gestación de un golpe en su contra desde el comienzo, llevo a cabo la eliminación de varios militares que se creía eran opositores. Como resultado de sus acciones, el Ejército Boliviano que poco a poco había mostrado señales de estar mejor organizado para defenderse de los ataques chilenos, cayó en un caos aun peor, debido a los constantes cambios en la cadena de mando. Varios contraataques bolivianos terminaron en desastre, y hacia agosto, las fuerzas chilenas pudieron adentrarse más, llegando incluso a cortar la conexión por tierra entre Bolivia y Argentina. El 14 de agosto, soldados chilenos se encontraron en la localidad de Villazón con tropas paraguayas provenientes del Este y que recientemente habían capturado Tarija.

La ciudad de Oruro fue puesta bajo asedio el 20 de agosto, mientras el Ejército Chileno organizo una gran cantidad de tropas que marcharon en dirección a La Paz, alcanzando la capital boliviana el 16 de septiembre. La ciudad fue rápidamente rodeada, impidiendo al General García Meza, huir a tiempo. La batalla duro cerca de una semana, aunque el dictador boliviano resulto muerto durante un ataque aéreo el día 20. Con la caída de La Paz, y la muerte de las principales autoridades del régimen, el gobierno quedo reducido a un puñado de funcionarios que formarían la paz el 24 de septiembre de 1979.

Invasión al Perú

Con el repliegue a Tacna de todas las fuerzas peruanas luego de las batalla de Arica y Putre, el Ejército Chileno se preparo con el arribo de más tropas y suministros desde el centro y sur del país para comenzar la invasión a Perú.

El 27 de junio de 1979 se puso en marcha “Operación Nuevo Pacifico" (bautizada así en memoria de las acciones del Ejercito Chileno durante la Guerra del Pacifico, 100 años antes) cuyo primer objetivo fue Tacna. Durante una semana las tropas peruanas acantonadas en la ciudad opusieron una dura defensa para las tropas chilenas, que acompañaron sus movimientos en tierra con desembarcados tras las líneas peruanas, en Ite y Sama. Al final Tacna cayó en manos chilenas, mientras al noreste Tarata también fue ocupada por otra columna chilena que partió desde Putre.

El 5 de julio, en Ilo se llevo a cabo un gran desembarco en dirección a Moquegua, localidad donde aun estaban llegando sobrevivientes de Tacna. El gran contingente chileno rápidamente logro posicionarse al norte de la ciudad, e inicio el asedio a ésta mientras esperaba la llegada de las fuerzas al sur en los días siguientes para completar la envoltura. La rápida estrategia permitió capturar Moquegua para fin de mes y dio un duro golpe a la moral peruana.

En Arequipa, las noticias de las derrotas recientes provocaron la caída de varios comandantes, mientras sus sucesores tuvieron que preparar las defensas de la ciudad ante el inminente ataque chileno. La batalla por Arequipa se inicio el 17 de julio y se extendió hasta el día 28 del mismo mes, cuando la ciudad finalmente se rindió, produciéndose un caos en la huida, donde muchos soldados fueron tomados prisioneros.

El régimen peruano dirigido por el General Francisco Morales comenzó a enfrentar fuertes críticas por la situación del conflicto y la amenaza chilena que avanzaba desde el sur. Los rumores de un golpe de estado llevaron a Morales a mantener gran parte de los regimientos leales a él en torno a Lima, ocasionando problemas a la hora de mandar refuerzos a las líneas que defendían al sur. Durante el mes de agosto, nuevos desembarcos chilenos tuvieron lugar al sur de Ica, y que permitieron tomar por sorpresa a las defensas peruanas, que fueron obligadas a retroceder al norte, mientras el avance chileno por tierra se acercaba peligrosamente rápido a Lima. La ciudad de Ica fue capturada el 15 de septiembre, mientras tenía lugar un nuevo desembarco en el puerto de Pisco. El mando peruano vio entonces una oportunidad para atacar y reuniendo a las tropas disponibles, fue preparada una emboscada al Ejercito Chileno en San Vicente de Cañete. El 23 de septiembre, las tropas chilenas siguiendo su avance por la costa llegaron a aquella localidad donde fueron sorprendidos por fuerzas peruanas. La batalla se extendió por varios y habría terminado en una derrota para Chile de no ser por una maniobra errada por parte de un regimiento peruano, que permitió a las tropas chilenas contener el ataque por más tiempo, hasta la llegada de refuerzos por mar. La iniciativa de la batalla paso entonces a pertenecer al Ejército Chileno, el cual pudo acabar con casi la totalidad de las fuerzas peruanas para el 1 de octubre de 1979.

El desastre en San Vicente de Cañete se transformo en la peor derrota para el Ejercito del Perú, y dejo abierto el camino para que las tropas chilenas llegaran a Lima. Para aquel momento, la oposición hacia la guerra y el General Morales llego a su punto máximo y finalmente llevaría su caída en las siguientes semanas.

Frente del Chaco (Abril de 1979 - Diciembre de 1979)

Frente Peruano-Ecuatoriano (Mayo de 1979 - Octubre de 1979)

Frente Argentino-Brasileño (Septiembre de 1979 - Enero de 1980)

Fin de la guerra

Armisticios y tratados

Armisticio de Neuquén

Rendición de Bolivia

Armisticio de Lima

Consecuencias

En la Cultura Popular

Notas

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