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Guerra Civil Chilena de 1891
Batalla Naval de Iquique
Fecha 1 de enero - 26 de noviembre de 1891
Lugar Centro y Norte de Chile.
Causas Sublevación del Congreso con la Armada y prórroga de presupuestos del presidente Balmaceda.
Resultado Victoria balmacedista.
Consecuencias Derrota parlamentarista, triunfo del proyecto balmacedista y presidencialista. Cambios políticos, sociales y económicos. Inicio de la República Liberal Presidencial o Gran República.
Beligerantes
Bandera Chile Balmacedistas Bandera Chile Congresistas
Figuras políticas
José Manuel Balmaceda
Claudio Vicuña
Julio Bañados
Domingo Godoy
Jorge Montt
Ramón Barros Luco
Waldo Silva
Ismael Valdés
Comandantes
Orozimbo Barbosa
José Miguel Alcérreca
Juan Williams Rebolledo
José Velásquez
Tristán Stephen
Juan José Latorre
Jorge Montt
Estanislao del Canto
Adolfo Holley
Emilio Körner
Arturo Fernández Vial
Unidades militares
Ejército de Chile
Reclutas del centro y sur
Escuadra Presidencial
Armada de Chile
Reclutas del norte
Bajas
5000 muertos 10000 muertos
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La Guerra civil chilena de 1891, también conocida como Revolución de 1891, fue un conflicto armado ocurrido en Chile entre partidarios del Congreso Nacional contra los del presidente de la República José Manuel Balmaceda.

Tras una serie de disputas entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo, la discusión sobre el presupuesto fiscal de 1891 fue una de las grandes causas, pero el presidente Balmaceda fue quien estalló esta guerra, cerrando el congreso. Mientras las fuerzas del Ejército de Chile se dividieron, apoyando a ambos bandos, la Armada se unió a los congresistas. Desde Iquique y con apoyo de material británico, los revolucionarios iniciaron una serie de campañas con el fin de derrocar a Balmaceda, quien estableció una férrea opresión sobre sus opositores.

Tras la batalla de Concón, las fuerzas balmacedistas triunfarían, lanzando luego de fallidas negociaciones, un contraataque sobre la zona norte de Chile en poder de los revolucionarios. Las batallas de Antofagasta e Iquique terminaron por sellar la victoria del Gobierno, que durante fines de 1891 cambió luego de elecciones presidenciales, quedando como Presidente Claudio Vicuña Guerrero.

La victoria de las fuerzas balmacedistas marcó un importante hito en la historia de Chile. La sociedad chilena enfrentó una gran división tras el conflicto bélico, que dejó entre 10000 y 15 000 muertos. Las reformas a la Constitución de 1833 terminaron con el parlamentarismo liberal y se plasmarían más tarde en la Constitución de 1910, de corte presidencialista. Luego de unos años de reconstrucción y reconciliación, se abriría una época de progreso sin precedentes para la República de Chile, en un nuevo período (aunque algunos lo postulan como continuación de la República LIberal) conocido como la República Liberal Presidencial o Gran República Liberal.

Causas

Las principales causas de esta guerra fueron:

  • Conflicto presidencialismo-parlamentarismo: El mandatario gobernó interpretando la constitución como presidencialista, con lo que se ganó la oposición de los partidos políticos y el Congreso Nacional, que habían desarrollado una lectura parlamentarista de la carta fundamental. Ello le significó múltiples obstáculos a Balmaceda para poder cumplir sus propósitos.
  • Intervención electoral: Balmaceda pretendía designar, tal como lo habían hecho sus antecesores, al Congreso y a su sucesor en la presidencia por medio de la intervención electoral; esto, yendo en contra del llamado de los partidos políticos a respetar la libertad electoral.
  • Hegemonía oligárquica en peligro: Balmaceda nombró como Ministros a jóvenes no pertenecientes a la oligarquía tradicional. Este grupo reaccionó al prever la posibilidad de disminuir su poder político y social.
  • Proyecto económico de Balmaceda: El Presidente tenía la intención de aumentar la exportación del salitre para incrementar los ingresos fiscales y poder financiar el plan de obras públicas del Gobierno. Sin embargo, los empresarios del salitre (principalmente John North), parte de la oligarquía y el Parlamento, querían exportar cantidades limitadas para que no disminuyera su precio en el mercado internacional.
  • División de las Fuerzas Armadas: Para el desarrollo de la guerra fue fundamental la división de las Fuerzas Armadas, ya que sin este suceso, el bando de Balmaceda no hubiera podido oponer resistencia. El Ejército apoyó al Presidente, y la Armada a la causa congresista.
  • Crecientes niveles de rivalidad política: El respeto a las autoridades de Gobierno y a los opositores, que habían marcado la convivencia anterior, se vio sobrepasado por una prensa virulenta que llegó a incluir en sus ataques a familiares y vidas privadas de los hombres públicos.
  • Conflicto con la Iglesia: Por la condición liberal de Balmaceda, y su antiguo apoyo al traspaso del poder eclesiástico al Estado, los clérigos, los políticos y particularmente los jóvenes conservadores mantuvieron una oposición virulenta al Presidente.

Estallido del conflicto

Tanto el Congreso como el Presidente se negaron a ceder, por lo que al llegar el 1 de enero de 1891, Balmaceda estableció por decreto la prórroga de los presupuestos del año anterior. Esto condujo a la crisis institucional. El Congreso Nacional declaró al Presidente fuera de la ley, a lo que Balmaceda respondió instaurando la dictadura, asumiendo todo el poder público necesario para la administración y gobierno del Estado y el mantenimiento del orden interior.

Apoyándose en la mayor parte de la Armada y parte importante del Ejército, el Congreso confió el mando al capitán de navío Jorge Montt Álvarez el 6 de enero de 1891 para defender "la Constitución y las leyes". Para que el movimiento de la Armada no fuera considerado como un simple pronunciamiento, los marinos exigieron la presencia de los Presidentes de ambas Cámaras, lo que hicieron de inmediato Ramón Barros Luco, Presidente de la Cámara de Diputados, y Waldo Silva, Vicepresidente del Senado. El 7 de enero, la escuadra se sublevó contando con los blindados Cochrane y Blanco Encalada, el crucero Esmeralda, la corbeta O´Higgins y la cañonera Magallanes. El monitor Huáscar estaba del lado de los congresistas.

Como la mayoría del Ejército se mantuvo en obediencia al Presidente, la escuadra se dirigió al norte, para tomar la rica zona salitrera, que sería la caja de fondos de la revolución y desde donde reclutaría soldados para formar un ejército con el cual enfrentarse al Gobierno. La zona era favorable a la conquista: el gobierno reprimió por las armas algunas huelgas producidas por la carestía del bloqueo de la escuadra; ciertos oficiales simpatizaban con la causa del Congreso; los dueños de las salitreras no miraban con buenos ojos la política comercial de Balmaceda ni el régimen dictatorial impuesto por éste, después de conocer el alzamiento.

El primer enfrentamiento fue el combate de Zapiga, el 21 de enero de 1891 que desencadenó la Campaña del Norte.

Los revolucionarios capturaron Pisagua, con un ejército que no pasaba todavía de 1200 voluntarios, soldados y marineros, y que era comandado por el coronel Estanislao del Canto. El encuentro con las tropas balmacedistas, conformadas por 900 soldados al mando de Eulogio Robles Pinochet, se realizó en Huara, ubicada entre Pisagua e Iquique el 17 de febrero. Después de cuatro horas de combate las tropas congresistas fueron derrotadas.

La situación crítica de los revolucionarios cambió con la captura de Iquique (Combate de la Aduana de Iquique) por el capitán de navío Merino Jarpa, quien al mando de 40 marineros logró rechazar el ataque del coronel José María Soto.

Dueños de Iquique y con la simpatías de los trabajadores de la pampa, el Ejército Constitucionalista, como se hacían llamar las fuerzas que representaban al Congreso, incrementaron su número y vencieron a Robles en el combate de Pozo Almonte, siendo asesinado sin piedad aun cuando se encontraba herido.

Las provincias de Tarapacá, Antofagasta y Atacama quedaban al mando de la revolución.

La Junta de Iquique

Desde el principio, los revolucionarios tuvieron en Santiago una junta secreta que dirigía la revolución desde tierra. Con la conquista del norte, el 12 de abril de 1891 organizaron la Junta de Gobierno de Iquique, compuesta por el Capitán de Navío Jorge Montt Álvarez, que la presidiría, Waldo Silva, Vicepresidente del Senado y Ramón Barros Luco, Presidente de la Cámara de Diputados como vocales, la que actuaría como órgano de gobierno, en reemplazo del Presidente de la República, con Enrique Valdés como secretario y asesorada por cuatro ministros: Interior y Obras Públicas, que se reservó para Manuel A. Matta; Relaciones Exteriores y Justicia, Culto e Instrucción Pública, a cargo de Isidoro Errázuriz; Hacienda, a cargo de Joaquín Walker Martínez; Guerra y Marina, a cargo del Coronel Adolfo Holley.

Junto con el decreto de creación de la Junta, se dio a conocer públicamente, por primera vez, el acta de deposición de Balmaceda, documento ignorado por la mayoría de los congresistas. Sus agentes en el extranjero, los financistas y banqueros Augusto Matte y Agustín Edwards Ross, lograron la compra de armas de los últimos modelos en Estados Unidos, superiores a las del ejército de Balmaceda, y pusieron trabas a la entrega de los cruceros "Presidente Pinto" y "Presidente Errázuriz" y el acorazado "Capitán Prat" que desde antes de la revolución se construían en Francia. Sin embargo y gracias a gestiones conjuntas chileno-norteamericanas (de los sectores norteamericanos favorables al Presidente), se logró destrabar el envío y los navíos lograrían llegar antes de la decisiva Batalla de Concón, lo cual determinaría el resultado de la guerra.


La "dictadura" balmacedista.

Balmaceda y ministros

Presidente Balmaceda y sus ministros, 1891.

Mientras en el norte se consolidaba el gobierno de la junta, en el resto del país se instalaba una férrea dictadura bajo la dirección del Ministro Domingo Godoy, dispuesto a aplastar la rebelión sin reparar en los medios: las universidades y algunos liceos fueron cerrados, así como los clubes y centros políticos; las cárceles se llenaron de enemigos del régimen; los diarios fueron cerrados, las cortes fueron reemplazadas por tribunales militares; fueron incautadas las haciendas de los opositores; además de realizarse en campos y ciudades enrolamientos forzosos, destinados a incrementar el ejército del gobierno. Balmaceda decidió legitimar su gobierno, disolviendo el Congreso y convocando a elecciones parlamentarias, postulando como su sucesor a Claudio Vicuña.

Los atropellos en todo orden cometidos por Godoy, causaron que la mayoría del Congreso recién elegido solicitara la renuncia del ministro de La Moneda. Por ese motivo, se organizó otro ministerio al mando de Julio Bañados Espinoza, quien propuso reformas semejantes a las contenidas en la Constitución de 1833, entre ellas, el establecimiento de un régimen presidencial. Estas reformas y la agitación social después de la Guerra Civil, propiciarían el ambiente para la posterior Constitución del Centenario.

Fuerzas navales comparadas

Las fuerzas congresistas contaban con el blindado "Blanco", la corbeta "O'Higgins", el crucero "Esmeralda", el blindado "Cochrane", el monitor "Huáscar" y la cañonera "Magallanes". El Presidente José Manuel Balmaceda Fernández sólo contaba con las torpederas que estaban en sus varaderos, protegidas dentro del galpón de la Caleta de Las Torpederas. Otros buques como los cruceros "Presidente Errázuriz", "Presidente Pinto" y el acorazado "Capitán Prat" se encontraban en construcción en Europa. La corbeta "Abtao" regresaba de su viaje al Mediterráneo y el cazatorpedero "Almirante Condell" navegaba por el Atlántico.

Sin embargo y desde junio de 1891, gracias a las funciones del canciller de Balmaceda don Prudencio Lazcano y el secretario de Estado de los EE.UU James Blaine, quienes trataron directamente con funcionarios de los astilleros de Francia donde los acorazados Errázuriz y Pinto estaban retenidos. Así fue como zarparon desde Europa a toda velocidad hacia Chile, llegando en agosto de ese año, a tiempo para enfrentar el desembarco congresista. Posterior a la batalla de Concón, donde un tiro providencial de la artillería de tierra inutilizó temporalmente el armamento del crucero Esmeralda que bombardeaba las posiciones balmacedistas en tierra, se logró capturar ese navío e incorporarlo a la causa del Gobierno, desequlibrando el poder naval a favor de éste.

Hundimiento del "Blanco Encalada"

Ataque Blanco Encalada

Ataque con lancha torpedera al blindado Blanco Encalada, Combate Naval de Caldera.

La mayor parte de la escuadra estaba en manos de los revolucionarios; se estaban construyendo en Francia una serie de buques, de los cuales Balmaceda recibió las torpederas Almirante Lynch y Almirante Condell. Estas atacaron por sorpresa en la madrugada del 23 de abril sobre el puerto de Caldera, lanzando sus torpedos sobre el Blanco Encalada, hundiéndolo. A bordo del buque se encontraba Ramón Barros Luco, integrante de la Junta de Iquique, quien logró salvar con vida, y Enrique Valdés Vergara, Secretario General de la Escuadra, quien murió junto a otros 11 oficiales y 171 tripulantes, tanto civiles como militares. Éste fue el llamado Combate Naval de Caldera. Si bien el hundimiento significó una pérdida importante de armas, municiones y vituallas para las tropas en tierra,10 no logró romper la superioridad marítima de la Junta de Iquique hasta luego de la Batalla de Concón.

El 15 de mayo de 1891, Ismael Valdés Vergara, hermano de Enrique, fue designado como Secretario General de la Escuadra por la Junta de Iquique.En tiempos posteriores, Barros Luco desmentiría la anécdota que afirmaba que se habría salvado asido de la cola de una vaca, que era parte del ganado en pie que se acostumbraba a llevar a bordo, porque no sabía nadar. El Blanco Encalada fue el primer blindado en el mundo en ser hundido por un torpedo disparado desde otro navío.

La ofensiva revolucionaria

El ejército revolucionario recibió armamentos de último modelo, principalmente británico (dueños de la mayores compañías salitreras), y bajo la dirección del teniente coronel alemán Emilio Körner se agruparon 10 000 hombres, entre soldados voluntarios reclutados de las oficinas salitreras y oficiales improvisados entre los jóvenes llegados ocultamente desde distintas zonas del país, tenía en su poder las ricas regiones del norte y la Armada (de tradición inglesa).

Terminada la organización de fuerzas, la junta de Iquique expedicionó al sur, ya que Balmaceda había reunido 32 000 hombres, para rechazar cualquier intento de desembarco, pero divididos en varias fuerzas (Balmaceda agruparía rápidamente sus fuerzas antes del desembarco revolucionario). Como Jefe del ejército congresista fue nombrado Estanislao del Canto. El objetivo de los congresistas era derrocar a Balmaceda antes de que este recibiera los blindados recientemente comprados, el Presidente Errázuriz y el Presidente Pinto, que finalmente equipararon el poder naval de Balmaceda al llegar antes de lo previsto. Esta situación se acentuó luego del desastre congresista de Concón, donde una audaz acción de los balmacedistas logró la captura del poderoso crucero Esmeralda y los congresistas fueron tomados por sorpresa por las fuerzas llegadas desde Concepción, sepultando las pretensiones de los sublevados.

Conspiraciones

La acción militar y naval de la junta debía ser secundada por el comité secreto de Santiago, que planeó inutilizar las torpederas del gobierno y la destrucción de puentes para evitar la concentración de las unidades a lo largo del país. Lo primero fue intentado por Ricardo Cumming, industrial de Valparaíso, pero fue delatado por uno de sus cómplices, siendo posteriormete sometido a un Consejo de Guerra que lo condenó a muerte. Su fusilamiento tuvo lugar el 12 de julio de 1891.

Masacre de Lo Cañas


Más de setenta jóvenes de familias acaudaladas se reunieron junto a unos veinte artesanos en el fundo de Lo Cañas, de propiedad de Carlos Walker Martínez, a fin de organizar y preparar el corte del Puente del Maipo. Antes de lograr su objetivo, fueron descubiertos, muriendo la mayoría de ellos en el posterior ataque del Ejército presidencial, siendo los restantes aprehendidos y conducidos a la capital, donde, sometidos a Consejo de Guerra, fueron condenados a muerte y fusilados. Este hecho, después conocido como la matanza de Lo Cañas, fue ampliamente publicitado y provocó una reacción negativa, aumentando el apoyo al Congreso por un lado, pero acentuando la polarización social por otro.

Batalla naval y terrestre de Concón

300px-Batalla de Concon

Batalla de Concón, ilustración.

Las tropas constitucionalistas desembarcaron en Quintero y atravesaron el Aconcagua el 20 y 21 de agosto en número de más de 9000 combatientes, y enfrentando a los 7000 hombres de Balmaceda, que eran comandados por los generales Orozimbo Barbosa y Alcérrega sobre las alturas de Concón.

Sin embargo, los congresistas no habían sido advertidos de que las tropas estacionadas en Concepción (casi 30000 hombres) habían enviado unos 15000 a la zona central de Chile, donde el Gobierno por consejo de los generales Baquedano y Velásquez, los envió a reforzar las posiciones de Aconcagua; tampoco contaban con la llegada sorpresiva de los acorazados "Presidente Errázuriz" y "Presidente Pinto", que acorralaron a la corbeta Magallanes y al crucero Esmeralda, obligándolos a dejar de bombardear las posiciones en tierra y a concentrarse en los barcos enemigos.

Las fuerzas balmacedistas atrincheradas en la ribera sur del Aconcagua respondieron con fuego intenso y artillería al intento congresista de cruzar el río, desatando una sangrienta batalla. Mientras la corbeta Magallanes era seriamente dañada y recibía la orden de retirarse al norte, el crucero Esmeralda recibió fuego de artillería proveniente de la playa, inutilizando temporalmente uno de sus cañones de cubierta y diezmando a la tripulación, lo cual dio el margen para ser abordado en medio del desastre por el acorazado "Presidente Pinto" y siendo tomados prisioneros los demás tripulantes. En tierra, se consolidaba el desastre congresista: los sublevados no estaban logrando cruzar el río, y a los muertos por el fuego gobiernista, se sumaban quienes heridos, eran arrastrados por el torrente del Aconcagua. Tras cinco horas de refriega, fueron derrotados por los balmacedistas.

Terminando con unos 1500 muertos en los balmacedistas y unos 2200 para los congresistas, la batalla de Concón se cerró con la toma de miles de prisioneros la mayoría de los cuales se pasaron a las filas del gobierno, la retirada de la corbeta Magallanes al norte y la captura del Esmeralda, que fue llevado a Valparaíso para reparar sus cañones de cubierta. Esto selló el fin de la pretensión de invasión a la zona central de Chile por parte de la Junta de Iquique.


Intentos de paz: cambio de gobierno y Reunión de Copiapó.

Luego de este desastre, el Gobierno consolidó su posición, y en Santiago el fervor revolucionario se apagó. Partidarios de Balmaceda salieron a celebrar a las calles, muchos cayendo en saqueos de propiedades de conocidos congresistas, lo cual fue pacificado rápidamente por el general Baquedano. Balmaceda recibió la noticia con alivio, pero también con profundo pesar; dispuso un homenaje a los caídos y prohibió por decreto las celebraciones, aduciendo que "no hay nada que celebrar en un triunfo contra hermanos". Mientras, llegó la fecha de expiración del mandato del Presidente, debiendo pronto asumir el ganador de las elecciones de 1891, don Claudio Vicuña, con un nuevo congreso electo. Al llegar el 19 de septiembre, se hizo una austera ceremonia, donde se haría la transición del poder. Posteriormente, Balmaceda integraría el gabinete de Claudio Vicuña, como Ministro del Interior, lo que virtualmente le situaría aún a la cabeza de los asuntos del país. Se dispusieron a tramitar las nuevas reformas constitucionales que fortalecerían el régmien presidencial, además de continuar otro ambicioso plan de obras públicas.

Los balmacedistas gobernaban efectivamente el país hasta La Serena; de Copiapó hasta Tacna, el Congreso aún ejercía soberanía, dividiendo al país en dos partes. La Junta de Iquique proclamó temporalmente la República de Chile Norte, procediendo a reforzar las defensas de sus ciudades.

El presidente Vicuña entró en conversaciones con la Junta de Iquique. Se designó a Prudencio Lazcano como delegado para las negociaciones con el bando congresista, representado por Waldo Silva. La reunión fue acordada en Copiapó, donde se celebraría el 5 de octubre de 1891. El Gobierno exigió la disolución inmediata de la Junta de Iquique, la rendición total, el destierro de los líderes y la disolución del ejército sublevado, junto a la aceptación de las reformas constitucionales en curso. Silva por su parte representando a la Junta, se negó a esto, sólo cediendo en el punto de la rendición y disolución de la Junta pero no de los demás puntos. Por esto, la negociación fue infructuosa y ambas partes volvieron a sus capitales a continuar los preparativos de guerra; Waldo Silva sólo llevó la voz de los congresistas a la negociación, que a pesar de la derrota sufrida seguían en pie de guerra confiados en el apoyo británico y el reclutamiento de mineros atacameños, además de contar aún con parte de la Escuadra intacta; a pesar de esto, Ramón Barros Luco había sido disidente y había propuesto aceptar los términos del Gobierno, lo cual no fue escuchado ni llevado finalmente a la reunión en Copiapó.

Contraofensiva del Gobierno y reconquista del Norte.

Combate naval de Caldera

Bombardeo de la Escuadra Presidencial a Antofagasta.

En Iquique y las demás ciudades bajo soberanía del Congreso, comenzó a reinar la agitación. La situación de euforia y abudancia se había trastocado, dando pie a revueltas que fueron sofocadas por el ejército rebelde. Mientras tanto en la zona gobiernista la situación mejoró y se retomó el rumbo de la economía, gracias también a préstamos norteamericanos. Aprovechando el fracaso de las negociaciones y el factor sorpresa, el 20 de octubre de 1891 una fuerza de 1500 hombres comandada por el coronel Tristán Stephen venido de La Serena, atacó Copiapó sin mayor resistencia de la desorganizada tropa congresista de no más de 500 hombres, la cual fue apresada en el acto. Muchos de los prisioneros se pasaron al bando del Gobierno.

En Valparaíso, fue embarcada una gran fuerza de 10000 hombres en transportes y enviada al norte, custodiada por el cazatorpedero Condell, el reparado crucero Esmeralda y los acorazados Pinto y Errázuriz. El Capitán Prat, el Almirante Lynch y los demás barcos de la Escuadra Presidencial quedaron en Valparaíso para labores de defensa ante cualquier eventualidad. El día 2 de Noviembre, durante la noche, arribó la Escuadra a Antofagasta, intimando a la rendición de la plaza dirigida por el coronel Holley, quien no aceptó. El general Barbosa, el general Alcérreca y el almirante Juan Williams resolvieron atacar la ciudad, iniciando una batalla que acabaría durante la mañana con 500 bajas de los 1500 defensores de Antofagasta, y la corbeta Magallanes definitivamente inutilizada por el fuego de la Escuadra Presidencial. Ante la fiera lucha presentada por los que desembarcaban en el puerto y la tropa que había desembarcado al sur de la ciudad para atraparla entre dos fuegos, Holley debió rendir la plaza, luego de lo cual fue tomado prisionero. Al mismo tiempo el coronel Stephen subía a Calama con sus hombres, sin encontrar mayor resistencia. El Gobierno se hacía de Atacama y de Antofagasta.

Batalla de Iquique y fin de la Guerra Civil.

Devastación iquique batalla final

Devastación durante el día después, 26 de noviembre de 1891, Iquique. Bomberos trabajan en focos de incendio y escombros.

Posterior a la batalla de Antofagasta, cundió la alarma entre las autoridades de Iquique. Se sucedieron disturbios entre los habitantes en Iquique y Arica, que fueron difíciles de sofocar. Muchos mineros del ejército congresista desertaron, plegándose a los presidenciales. Los generales Del Canto y Körner se dispusieron a la defensa de Iquique, mientras Jorge Montt alistaba a la Escuadra. El presidente Vicuña telegrafió a la Junta buscando un acuerdo directo, pero no hubo respuesta. Por su parte los envíos británicos habían cesado, y muchos salitreros habían emprendido la fuga al extranjero. Un grupo de parlamentarios encabezados por Gregorio Urrutia escapó secretamente el 20 de noviembre en un transporte hacia Antofagasta, abandonando la causa congresista.

Ante este desconcierto, Alcérreca desembarcó en Pisagua el 23 de noviembre con 3000 hombres que repelieron rápidamente a los pocos defensores. La noche del 25 de noviembre, Barbosa definieron el ataque terrestre contra Iquique, mientras Alcérreca bajaría desde el norte y Tristán Stephen bajaría por Alto Hospicio para atrapar a los congresistas entre 3 flancos. Durante la madrugada, Emilio Körner enfrentó a las fuerzas de Alcérreca al norte de la ciudad, mientras Barbosa llevaba a sus tropas por el sur luego de desembarcar en Chucumata, y enfrentándose a los defensores de Estanislao del Canto, dio inicio a la batalla.

Batalla Naval de Iquique

Batalla naval en Iquique, la Escuadra Presidencial se bate contra la Armada Congresista. En la imagen, crucero Esmeralda y acorazado Presidente Errázuriz contra el Cochrane, 25 de noviembre de 1891.

Mientras al frente del puerto, se batían los acorazados Cochrane, el Huáscar y la corbeta O'higgins comandados por Montt contra el cazatorpedero Almirante Condell, el poderoso crucero Esmeralda y los acorazados Pinto y Errázuriz. Un torpedo dirigido contra el Huáscar decidió la suerte de la batalla en el mar, al quedar en manifiesto desbalance de fuerzas, a pesar de lo cual el Cochrane peleó terriblemente, siendo superado por el veloz Esmeralda. El Pinto y el Errázuriz bombardeaban las posiciones congresistas en tierra, mientras la Junta se refugiaba en los edificios de gobierno. El general Körner presentó una feroz resistencia en el norte, deteniendo el avance de Alcérreca y produciendo gran mortandad en ambos bandos, mientras Barbosa que logró reunirse con Stephen en el sur y centro, lograban aplastar a los defensores de Estanislao del Canto. Luego de cuantiosas pérdidas humanas y la destrucción parcial de las instalaciones portuarias de Iquique en el intento de destruir los cañones y ametralladoras congresistas de la costa, la suerte se decidió en favor de los presidenciales.

Tras combatir desde las 6 de la mañana hasta el mediodía del 25 de noviembre, Del Canto y Körner (éste último herido en batalla) consumaron la rendición, siendo apresados junto a los miembros del Congreso sublevado. Las tropas presidenciales entraron definitivamente a la ciudad y tomaron posesión de ella, dando fin a la República de Chile del Norte, disolviendo a la Junta y con ello, acabando la Guerra Civil de 1891. La Batalla Naval y Terrestre de Iquique se había saldado con 2200 muertos del bando presidencial y casi 3500 del bando congresista, convirtiéndose en una de las más sangrientas de la historia militar del país. El Huáscar y el Cochrane fueron remolcados por el Pinto y el Errázuriz a reparaciones en Valparaíso.

El presidente Vicuña declaró al conocer los resultados: "ha triunfado la causa de Chile, pero al precio de nuestros hermanos". Balmaceda como Ministro del Interior, lamentó también las terribles pérdidas, poniendo su cargo a disposición del presidente. "Mi labor ha concluido, y es necesario para la paz de la República que yo desaparezca por ahora, de la vida política de mi Patria". Su renuncia fue aceptada por Vicuña el 3 de diciembre, siendo reemplazado por el General Baquedano.


Eventos posteriores

Muertos Concón

Muertos en las afueras de Iquique tras la batalla, 25 de noviembre de 1891.

Se calcula que en la guerra civil murieron aproximadamente entre 10000 y 15000 personas de una población de dos millones y medio de habitantes. Chile consolidaría un período de paz duradera con Estados Unidos (por su apoyo a la causa balmacedista) lo que involucró un gran intercambio en una mayor igualdad de condiciones, y significaría también una merma trascendental de la influencia británica en la región.

Barros Luco, Walker Martínez, Waldo Silva y Jorge Montt, partieron al exilio en Europa, regresando años después con la Ley de Aministía de 1896. Varios otros líderes fueron juzgados y algunos incluso, condenados a muerte o prisión.

La victoria del balmacedismo significó el inicio de un período en la Historia de Chile conocido como la República Presidencialista Nueva, caracterizada por un gran auge económico, social, político e incluso, militar y territorial, antes y después de la Gran Guerra Sudamericana. En política en especial se destaca la unión del liberalismo, la entrada de sectores populares y la nueva Constitución de 1910 promulgada por el presidente Balmaceda en su segundo mandato, así como la asunción del mandatario a una de las figuras más connotadas de Latinoamérica y reconocido en todo el mundo. Chile se consolidaría como un poder regional y un país posicionado mundialmente.  

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